
Wim Wenders y la política en el cine: una reflexión
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Wim Wenders, presente en la Berlinale, expresó su deseo de centrarse en el cine. Sin embargo, algunos sectores esperaban que el director de ‘Perfect Days’ aprovechara cada oportunidad para emitir manifiestos políticos.
En Berlín, la máxima de que “todo es política” parece exigir que cada persona frente a un micrófono opine obligatoriamente sobre temas como Gaza, el cambio climático o Trump.
La situación recuerda a cuando Bruce Springsteen, el “Boss”, anunció su gira “contra el aspirante a Rey” (en referencia a Trump). Los coches, según algunos, lo dicen todo.
Se establece una conexión con figuras como Clint Eastwood y su Gran Torino, o Thelma y Louise a bordo de su mítico Thunderbird, vehículos que se convirtieron en símbolos de rebeldía y cambio.
El buen cine, como ‘Paris, Texas’ de Wenders, siempre sacude nuestra mirada. La película conectaba el pasado del protagonista, Harry Dean Stanton, con su vida a bordo de un Ford Ranchero, casi un DeLorean del desierto del tiempo. Exigir que los cineastas se limiten a repetir consignas, sean del bando que sean, es un error.
Las consignas, según el autor, siempre nacen en lugares mediocres.
Springsteen cantando himnos como ‘The Rising’ o ‘Evils & dust’ resulta más impactante que apoyado en su Camaro, sonriendo a una América angustiada. Lo que se espera, en definitiva, es la música, no un posicionamiento político forzado.













