
Najat El Hachmi explora el deseo femenino y la maduración en 'La cazadora de cuerpos'
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La escritora marroquí afincada en Barcelona, Najat El Hachmi, reconocida por su novela ‘El último patriarca’ (2008) y ganadora del Premio Nadal 2021 con ‘Los lunes nos querrán’, regresa con una versión reescrita de su obra ‘La cazadora de cuerpos o la ansiedad del deseo’, originalmente publicada en 2011.
El Hachmi, conocida por abordar temas como la inmigración y la represión de la mujer musulmana, presenta en esta novela una inmersión en el deseo femenino, explorando sus complejidades y aristas a través de una protagonista anónima que trabaja como limpiadora y colecciona amantes esporádicos.
Un viaje de autodescubrimiento a través del deseo
La protagonista, a quien identifica como El Gallego, El Marroquí o El Argentino, mantiene encuentros carnales sin involucrarse emocionalmente, descritos con un lenguaje directo y crudo. Sin embargo, su vida da un giro cuando comienza a trabajar en la casa de un escritor que le presta atención y se preocupa por ella.
Este nuevo encuentro la lleva a replantearse sus creencias y a iniciar un proceso de autodescubrimiento.
La novela se abre con una reflexión de María Mercè Marçal: «La escalera oscura del deseo no tiene barandillas», anticipando la exploración profunda y sin concesiones de la sexualidad femenina que se desarrolla en la trama.
Un debate sobre la liberación sexual y los sentimientos
En una nota de la autora al final del libro, El Hachmi reflexiona sobre su trayectoria literaria y aborda cuestiones clave de la novela: “La novela no es una negación de la sexualidad, sino la plasmación de un proceso de maduración. La moral tradicional no es buena para las mujeres porque niega nuestro deseo y lo relega a la esfera de lo que es lícito.
Pero el modelo de liberación sexual que se ha impuesto tampoco parece ser satisfactorio para muchas de nosotras”.
La autora plantea un debate esencial sobre la represión del sexo y la represión de los sentimientos, interrogándose sobre si el supuesto paraíso de la liberación sexual ha cumplido realmente sus promesas. El Hachmi no rehúye el debate y plantea preguntas que recuerdan a la obra pionera de Lucía Etxebarria, ‘Amor, curiosidad, prozac y dudas’ (1997).
‘La cazadora de cuerpos’ no es una novela de moralismo simplista, sino una reflexión profunda y sin tapujos sobre el deseo femenino, la maduración personal y los desafíos de la liberación sexual en la sociedad contemporánea.













