Miguel Marín: «El flamenco entró en Nueva York por la puerta de la fascinación»

Miguel Marín: «El flamenco entró en Nueva York por la puerta de la fascinación»
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

Miguel Marín: «El flamenco entró en Nueva York por la puerta de la fascinación»

Poco imaginaría el granadino Miguel Marín cuando organizó en Nueva York unas actuaciones de María Pagés, de Carmen Linares con Manolo Sanlúcar y de Farruquito y familia que veinticinco años después aquella semilla habría germinado en un festival que es, ya, una asentada tradición en la ciudad que nunca duerme: el Flamenco Festival , que a lo largo de este cuarto de siglo ha llevado allí a prácticamente todo el quién es quién de este arte.El martes 24 Rocío Márquez levanta el telón de la edición del XXV aniversario del Flamenco Festival, cuyo lema es ‘ New York & Flamenco, a true love story ‘ (Nueva York y el flamenco, una verdadera historia de amor), y en el que van a estar presentes figuras como Eva Yerbabuena, Manuel Liñán, El Farru, Rafael Estévez, Valeriano Paños, Sara Baras, Irene Morales, Rosario ‘La Tremendita’, Ángeles Toledano, Gerardo Núñez y Olga Pericet.«La idea de esta edición es rendir homenaje a los artistas pioneros que abrieron las puertas para el flamenco en los Estados Unidos -dice Miguel Marín-. El festival cumple veinticinco años, pero la historia es mucho más larga, y es bonito pararse y echar la vista atrás». Noticia relacionada No No Federico García Lorca, flamenco en Nueva York Julio BravoY en esa mirada retrospectiva Marín se ha encontrado con La Carmencita , «que era una de las grandes divas de Nueva York, hasta el punto de que en 1891 actuó en el Madison Square Garden delante de 9.000 personas; inspiró a dos grandes pintores de la época como son John Singer Sergeant y William Merritt Chase , que la pintaron en sendos cuadros que ahora están en el Metropolitan Museum. La primera mujer que apareció en una película, que filmo Thomas Alva Edison en 1891, fue ella».«Lo que quiero decir es que el flamenco no entró en Nueva York por la puerta de atrás; lo hizo por la puerta de la modernidad y de la fascinación.

Las primeras imágenes en movimiento que vieron los estadounidenses fueron de flamenco, de baile flamenco», dice Marín.Lorca y ArgentinitaEl flamenco ha influido en Nueva York y Nueva York ha influido en el flamenco a través de las vivencias de artistas como Encarnación López, ‘La Argentinita’ -de su encuentro en aquella ciudad con Lorca salió la grabación de las ‘Canciones populares’-; Carmen Amaya, Vicente Escudero, Mario Maya, Sabicas … «El de Sabicas, al que rendimos homenaje este año, es un caso muy significativo, ya que el primer concierto de guitarra flamenca que se ofreció se produjo en Nueva York, en el Town Hall», cuenta Marín. Son hitos, añade, «de esta verdadera historia de amor entre el flamenco y Nueva York, y que trasciende al festival. Nosotros no hemos venido a inventar nada, sino a avivar una llama que otros encendieron».Lo que sí ha hecho el Flamenco Festival es dar continuidad a este arte en la ciudad y presentar lo que se está haciendo en estos momentos, no traer una bata de cola porque sí.

«Hemos querido mostrar lo que mueve a los artistas flamencos en estos momentos, ser fieles a ellos. Y es verdad que hemos conseguido algo y es formar parte de las temporadas estable y parte de la escena cultural de Nueva York».Durante estos veinticinco años han pasado por el festival 180 compañías, con una presencia en la que se equilibran los artistas consagrados y los noveles. «El cincuenta por ciento de los artistas han actuado por primera vez en Nueva York en el marco del festival», presume su director. «Una de las misiones del festival es que el público neoyorquino conozca lo que motiva a las generaciones jóvenes, y se refuerce así el imaginario que ellos tenían del flamenco».Fiesta con Baryshnikov«El público quiere vivir esa experiencia de la intensidad emocional del flamenco -sigue Marín-.

Mikhail Baryshnikov nos ha pedido hacer una fiesta, y la vamos a hacer en su teatro con la Repompa, Alberto Sellé, Juan Tomás de la Molía, Mara Rey… En otro contexto hablaríamos de espectáculo inmersivo, pero aquí es una fiesta».Entre los hitos de estos veinticinco años recuerda Miguel Marín una velada celebrada en 2010 en el Museo Guggenheim: ‘ Dress to dance ‘, en la que estuvieron María Pagés, Rocío Molina, Manuel Liñán, Eduardo Guerrero, Belén López… Fue un milagro, porque esa noche hubo una nevada histórica; el director del Guggenheim me dijo que era algo único e irrepetible». Ha habido más momentos inolvidables: «el concierto de Enrique Morente con Tomatito en el Carnegie Hall, la primera gala que hicimos en 2002 con Manuela Carrasco, Chocolate, Israel Galván y Rocío Molina -que tendría entonces unos 18 años-; en esa gala ya estaba la semilla de mostrar la variedad del flamenco.

Las galas se han convertido en una de las señas de identidad del festival».A lo largo de este cuarto de siglo Miguel Marín ha rastreado por Nueva York espacios a los que llevar el festival. Y es que, explica, cada uno está asociado a una visión, tiene su ‘mission statement’, su propósito fundamental… Y si podemos estar en espacios muy diversos, quiere decir que vamos a llegar a un público muy diverso. Poder hacer algo en el Brooklyn Academy of Music, en el Carnegie Hall, en el Joe Pub, en el Baryshnikov Center, en el Guggenheim o en el Metropolitan nos va a permitir llegar a un público completamente diverso.

Y claro, nosotros dependemos de los teatros para llegar a los espectadores, porque son ellos los que tienen el público, tienen una ‘clientela fija’, y los que hacen la promoción. Los hay más vanguardistas, más tradicionales… Y para nosotros es la forma que tenemos de que el flamenco lo descubran personas que no saben ni siquiera que existe».Labor educativaEl Flamenco Festival ha desarrollado también una importante labor educativa, de la que Miguel Marín se siente especialmente orgulloso. No solo se ofrecen ‘clases’ de flamenco antes de algunos espectáculos, sino que desde hace tiempo se ofrece en el City Center una función para escolares.

«Como parte del sistema público de enseñanza de de Nueva York, los colegios van una vez al año a un teatro para ver un espectáculo. El City Center ofrece su programación a los colegios y son estos los que eligen qué van a ver. Pues llevamos 22 años en que siempre vienen a ver el flamenco. De toda la programación que hay, eligen el flamenco.

Es muy interesante porque profesores locales de flamenco van a las escuelas antes; les dan dos clases, les enseñan algo los códigos, les dicen de dónde viene el flamenco… Lo ponen en contexto antes de que los niños vayan a ver el espectáculo».De vuelta a la edición de este año, destaca la vuelta al Guggenheim (Jon Maya y Andrés Marín), el homenaje a La Argentinita en la Biblioteca Pública de Nueva York, la fiesta en el Baryshnikov Center -que surgió de la asistencia del mítico bailarín al espectáculo de Eva Yerbabuena- o la actuación de Olga Pericet ante uno de los cuadros de La Carmencita en el Metropolitan Museum of Art.