
Hallan en Taiwán fósil de pitón gigante que habitó la isla hace cientos de miles de años
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Investigadores de la National Taiwan University han descubierto una vértebra fosilizada que revela la existencia de una pitón gigante en Taiwán durante el Pleistoceno medio. El hallazgo, publicado en la revista *Historical Biology*, sitúa a este reptil de gran tamaño en la isla entre 800.000 y 400.000 años atrás, desafiando la comprensión actual de la fauna antigua de la región.
Descubrimiento en la Formación Chiting
La vértebra fue encontrada en la Formación Chiting, en Tainan, y ha sido identificada como parte del tronco de una serpiente de al menos cuatro metros de longitud. Esta medida supera a las especies actuales de pitones en Taiwán, que rara vez exceden los tres metros. El estudio sugiere que este reptil formó parte de un ecosistema con depredadores de primer nivel.
La identificación precisa se basó en el análisis de la zigósfena, una estructura ósea que conecta las vértebras y limita la torsión del cuerpo. En las pitones, esta pieza tiene una forma ancha y en cuña que permite distinguirlas de otras serpientes.
El fósil representa la serpiente fósil más grande e inesperada encontrada en Taiwán hasta la fecha. El registro paleontológico de la isla ya contaba con restos de mamíferos, tortugas, cocodrilos y aves, pero carecía de evidencia de la presencia de pitones, lo que resultaba sorprendente dada su abundancia en otras partes del sudeste asiático.
Un ecosistema con grandes depredadores
La presencia de esta pitón gigante coincide con la existencia de otros grandes depredadores en Taiwán durante el Pleistoceno, como el felino de dientes de sable *Homotherium* y el cocodrilo de hocico alargado *Toyotamaphimeia*. Estas especies desaparecieron hacia el final del Pleistoceno, en un evento de extinción que afectó a muchos animales de gran tamaño.
Los investigadores proponen que la extinción del Pleistoceno también pudo haber acabado con las serpientes gigantes, dejando un vacío en el nicho de los superdepredadores en el ecosistema moderno. Actualmente, Taiwán carece de grandes cazadores terrestres, con la excepción del oso negro de Formosa, que es omnívoro. La cadena trófica de la isla está dominada por especies de menor tamaño.
La desaparición de estos depredadores superiores produjo una renovación profunda de la fauna. El ecosistema terrestre quizás no recuperó el equilibrio previo tras estas pérdidas, lo que sugiere un relevo drástico en la composición de especies y una estructura actual que podría ser consecuencia directa de aquel episodio.
Investigaciones futuras
Aunque el hallazgo se basa en un único hueso, su valor radica en el contexto en el que apareció, en una formación rica en fósiles. Los investigadores enfatizan la necesidad de nuevas excavaciones y análisis a gran escala para comprender mejor cómo se produjo este cambio faunístico y qué factores influyeron en la desaparición de estos grandes cazadores.













