
Faraday Rocketry UPV busca alcanzar el espacio con el cohete Origin
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El equipo Faraday Rocketry UPV, compuesto por 68 estudiantes de la Universitat Politècnica de València (UPV), se prepara para un hito histórico. El lunes 23 de febrero, intentarán lanzar con éxito el cohete Origin, un dispositivo de tecnología propia diseñado para llegar al espacio.
El lanzamiento tendrá lugar en el Centro de Experimentación de El Arenosillo del INTA en Huelva. El objetivo inicial es superar el récord nacional de cohetería amateur, que actualmente se sitúa en 7,8 kilómetros de altitud.
Un proyecto ambicioso con miras al espacio
El proyecto nació hace cuatro años en la UPV con una meta clara: impulsar la presencia de España y Europa en la carrera espacial. Según Guzmán Marchesi, director ejecutivo del equipo, buscaban “empujar desde lo que podíamos”.
En este tiempo, el equipo ha ganado en dos ocasiones el Campeonato Europeo de Cohetería, siendo el único equipo español en lograrlo. Ahora, el reto es aún mayor: convertir a la UPV en la “primera universidad de la historia en llegar al espacio”, situado a partir de los 100 kilómetros de altura.
El lanzamiento del lunes es un paso fundamental en ese camino. El objetivo principal es probar la tecnología necesaria para el lanzamiento a los 100 kilómetros en un entorno más controlado, según Marchesi. Aunque la meta de este vuelo es alcanzar los 10 kilómetros, el cohete Origin es una máquina supersónica capaz de alcanzar “dos veces la velocidad del sonido”, lo que equivale a unos 600 metros por segundo.
El director del equipo destaca que “este cohete es el primer paso”.
Desarrollo propio de la propulsión
Uno de los mayores desafíos ha sido el desarrollo de la propulsión, ya que no existen motores cohete comerciales disponibles. Marchesi afirma que han tenido que desarrollar, validar y probar sus propios motores cohete en la universidad. El Origin es un cohete de dos etapas y pesa solo 25 kilos al despegue. “Cuando se gasta el primero, se suelta y acto seguido se enciende el segundo”, lo que permite aligerar el peso para poder subir más alto. La primera etapa se desprenderá a unos 3.000 metros de altura para dar paso al impulso de la segunda.
Recuperación en el océano
Tras alcanzar su punto más alto, el cohete se separará y la parte final, llamada ojiva, desplegará un paracaídas para un descenso controlado sobre el océano.
Para facilitar su localización y recuperación en el mar, el sistema activará un flotador y una carga de uranina, un compuesto que tiñe el agua de un color verde muy vistoso.
Preparados para el lanzamiento
Tras un primer intento pospuesto por el mal tiempo, el equipo se encuentra en la base militar del INTA en Huelva, donde el último simulacro “ha salido todo perfecto”.













