
NUEVO TITULO: Ana Lapwood: La evangelista del órgano que revoluciona la música clásica
Foto: A. Lapwood – Todos los derechos reservados
Mientras la ciudad duerme, el Auditorio Nacional cobra vida con el sonido imponente de su órgano. Ana Lapwood, una joven organista inglesa, se dedica a afinar el instrumento a las tres de la mañana, preparándose para su concierto dentro del ciclo Bach Vermut del Centro Nacional de Difusión Musical.
La dedicación de Lapwood la llevó directamente desde el aeropuerto al auditorio, sin tiempo apenas para descansar. La potencia del órgano y un concierto previo de la London Symphony Orchestra, donde se encontró con una amiga violinista, retrasaron su entrada, pero la espera valió la pena.
“Creo que hay algo tan impresionante en el órgano de tubos… Cuando uno lo escucha por primera vez siente que ese sonido les golpea en el pecho y resuena en todo su cuerpo”, explica Lapwood.
“Hay algo increíble en el hecho de que un solo instrumento pueda replicar los sonidos de toda una orquesta y que puedan ver a una sola persona creando esos sonidos”.
Un amor inesperado por el órgano
Para Lapwood, el órgano del Auditorio Nacional tiene una personalidad tan marcada que tocarlo se siente como hacer música con un ser vivo. Su relación con el instrumento no fue un flechazo a primera vista. Inicialmente, estudió arpa y planeaba convertirse en arpista, pero su madre la animó a probar con el órgano.
“Pensé ‘no seas ridícula, el órgano es una tontería’, por qué iba a tocarlo jamás, pero entonces me dijo que si conseguía una beca en Oxford o Cambridge como organista, a los becarios les daban un piano de cola en su habitación, así que cambié de opinión”, confiesa. “Me resultó realmente muy difícil y no podía tocarlo, y creo que eso me motivó mucho a querer descubrir cómo tocarlo, y ahora es mi vida”.
Renovando el órgano en el siglo XXI
Ana Lapwood se ha convertido en una figura clave en la renovación del órgano, atrayendo a nuevas audiencias a través de su cargo como organista oficial del Royal Albert Hall y su presencia digital.
Formada en Oxford y Cambridge, combina la tradición clásica con repertorios cinematográficos y colaboraciones pop en importantes salas de conciertos.
Su talento para programar es evidente en su elección de piezas. “Suelo elegir la música que más me gusta escuchar. Por ejemplo, acabo de grabar ‘El Señor de los Anillos’ y es una música tan inteligente, está tan bien construida, que puedo ver la película cuando escucho su música”, afirma.
La música sin límites
Lapwood ve el órgano como una voz que trasciende barreras. El desgaste de tocar un instrumento con horarios nocturnos no disminuye su pasión por compartir la belleza de la música.
“Siento que mi relación con el órgano está cambiando constantemente, y la relación con lo que puedes tocar está creciendo y expandiéndose, y lo que puedes decir con el instrumento y lo que puedes comunicar con él también está cambiando. Creo que el límite somos nosotros en realidad”.
Su habilidad para conectar con el público joven es evidente en su creciente presencia en redes sociales, donde ha construido una comunidad leal. “No puedo creer cómo mis redes sociales han crecido en los últimos años, nunca habría esperado que crecieran hasta las cifras que tenemos ahora… y creo que lo más importante es que siento una conexión real con mis seguidores”, explica.
El secreto de su éxito
Lapwood también ha creado el hashtag ‘Play like a girl’ como respuesta a un comentario que recibió en un concurso, donde se le sugirió tocar “más como un hombre”.
“Como broma empecé a usar el hashtag para decir que en realidad voy a tocar como yo misma y espero que eso esté bien, y creo que se ha convertido en algo que no esperaba”, comenta.
A pesar del cansancio, Lapwood regresa al Auditorio Nacional para ensayar, impulsada por su pasión por el órgano. Su vida y sus conciertos son poco convencionales, permitiendo incluso que el público grabe durante sus actuaciones. “Me encanta la comunidad que puede crecer después de un concierto a partir de los vídeos”, asegura.
Una experiencia del siglo XXI
Lapwood cree en el poder de la música para trascender el momento del concierto. “Siento que es una parte muy importante de cómo la gente está acostumbrada a vivir las experiencias ahora”, afirma, revisando y agradeciendo a sus seguidores por compartir sus videos.
Para Ana Lapwood, la música es una epifanía, y tocar el órgano es una especie de milagro.
Despojarse de las expectativas, tanto las propias como las del público, es esencial para crear una experiencia auténtica. “Cuando te das cuenta de que eso no les molesta, sino que piensan que eres un ser humano, entonces de repente dejas de preocuparte por la posible existencia de esos momentos”, concluye.













