
Un ingeniero lo deja todo para abrir una panadería que vende en dos horas
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Marcos, conocido en redes sociales como M sin S, ha dado un vuelco completo a su vida al abandonar su carrera de ingeniero para convertirse en panadero. Su panadería, Paneme, ubicada en Tarragona, ha revolucionado el sector gracias a un modelo de negocio único que le permite agotar toda su producción en tan solo dos horas.
De la ingeniería al horno: un cambio inesperado
La idea de dedicarse a la panadería no fue algo planeado. Tras perder su empleo como ingeniero en 2024, Marcos tenía la intención de dedicarse por completo a la creación de contenido en YouTube. Sin embargo, la necesidad lo llevó a explorar el mundo del pan.
Según explica en una entrevista para el canal de YouTube Spiga Divulga, “empezó a florecer un poco un sentimiento al final más de necesidad que de otra cosa”.
El paso definitivo no fue sencillo. Marcos confiesa que avanzaba “muy poco a poco”, buscando la aprobación de su entorno, ya que no proviene de una familia con tradición panadera. A pesar de las dudas, decidió actuar, un paso que considera fundamental para el éxito. Este impulso lo llevó a contactar con otros profesionales y a visitar obradores para comprender el negocio desde dentro.
El secreto del éxito: horario innovador y masas de larga fermentación
La clave del éxito de Paneme reside en su peculiar horario, ya que abre solo por las tardes, de martes a viernes.
Esta decisión, que sorprende a muchos, le permite trabajar con masas de larga fermentación de 18 horas, mejorando la calidad del producto y, sobre todo, disfrutando de una mejor calidad de vida al evitar el tradicional y sacrificado horario nocturno del sector.
Este modelo de negocio se basa en una filosofía clara: no ser esclavo de las masas ni de un horario nocturno. Marcos es consciente de que su propuesta no es para todos, sino para un cliente que valora su producto y comprende su filosofía.
Éxito inmediato y planes de expansión
El éxito de Paneme fue casi instantáneo. A pesar de abrir en agosto, un mes considerado flojo, los ingresos fueron suficientes para cubrir su sueldo y vivir bien. Con la llegada de septiembre, la demanda se disparó de tal forma que Marcos se vio obligado a contratar a su padre para gestionar el volumen de pedidos, que se realizan a través de su página web.
La puesta en marcha de Paneme requirió una inversión considerable.
Marcos optó por comprar un local de 40 m² que tuvo que reformar por completo. La inversión total, incluyendo la compra, la obra, el equipamiento y los trámites, se estima entre 70.000 y 100.000 euros.
De cara al futuro, Marcos no descarta la expansión. Su objetivo a corto plazo es delegar más responsabilidades para dedicar tiempo a la creación de contenido, pero ya contempla la posibilidad de “abrir en diferentes sitios, por ejemplo, de la ciudad de Tarragona”, siempre replicando su exitoso modelo de negocio y contratando a más personal.












