LA HISTORIA DE ANDRÉS TAVERA: DE ASESOR COMERCIAL EN COLOMBIA A PEÓN DE OBRA EN ESPAÑA

LA HISTORIA DE ANDRÉS TAVERA: DE ASESOR COMERCIAL EN COLOMBIA A PEÓN DE OBRA EN ESPAÑA
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LA HISTORIA DE ANDRÉS TAVERA: DE ASESOR COMERCIAL EN COLOMBIA A PEÓN DE OBRA EN ESPAÑA

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La historia de Andrés Tavera, un inmigrante colombiano residente en Castellón, ha capturado la atención por su honestidad al describir la realidad de cambiar de vida al emigrar. Pasó de ser asesor comercial en Colombia a trabajar como peón de obra en España, una transición que, aunque desafiante, le ha brindado una tranquilidad que valora profundamente.

Primeros pasos en España: Vigilante de seguridad

Al llegar a España, el primer empleo de Andrés fue como vigilante de seguridad en un chiringuito de playa en Burriana (Castellón). Las condiciones eran duras, con jornadas de trabajo desde las 7 de la noche hasta las 9 de la mañana del día siguiente, todos los días de la semana. Por estas jornadas de 14 horas diarias sin descanso semanal, su salario rondaba los 1.200 euros mensuales.

Sin embargo, sus responsabilidades abarcaban mucho más que la simple vigilancia.

También debía limpiar mesas, lavar la loza, organizar sillas y limpiar el piso. Esta experiencia la resume con una frase que refleja la mentalidad necesaria para empezar de cero: “no se te tiene que caer los anillos para hacer ese tipo de tareas”.

La búsqueda de empleo: El boca a boca

Para encontrar sus primeros trabajos, Andrés recurrió al método tradicional del “boca a boca”. En lugar de utilizar aplicaciones, se basó en recomendaciones personales y en preguntar directamente si necesitaban ayuda. Además de vigilante, realizó mudanzas y trabajos de limpieza para salir adelante, confirmando que “en el principio uno le toca rebuscarse así en lo que le salga”.

Trabajo actual: Demolición y retirada de amianto

Actualmente, y desde hace ocho meses, Andrés trabaja con su situación regularizada en una empresa de demolición de Castellón.

La compañía se dedica tanto a la demolición de estructuras como a la retirada de amianto, un material cancerígeno. Es un trabajo duro y físico, un cambio radical si se compara con su anterior profesión de asesor comercial de productos de dulcería en Bogotá.

La tranquilidad y seguridad en España

A pesar de la exigencia del trabajo en la obra, Andrés aprecia enormemente la seguridad y la tranquilidad que ha encontrado en España, un factor que considera un “cambio totalmente diferente” respecto a su país. “En Colombia hay mucha inseguridad, mucha intranquilidad”, lamenta. “Acá usted puede hablar con el móvil tranquilo por la calle, usted puede tener sus joyas, nadie…

no está con esa angustia de a qué horas me van a atracar”.

Salario y condiciones laborales

El sueldo de Andrés en la construcción es de 1.250 euros mensuales, el salario mínimo con “todas las prestaciones de ley y la seguridad social”. Curiosamente, esta cantidad es muy similar a los 1.200 euros que ganaba en su primer trabajo, pero con unas condiciones laborales y un horario regulado que contrastan con las jornadas interminables en el chiringuito.

Organización y metas: La clave del progreso

Con su salario, Andrés y su esposa viven en un piso en Burriana por el que pagan 350 euros de alquiler. Su clave para llegar a fin de mes y poder ahorrar es la organización y la “educación financiera”. Siempre lleva la comida de casa para evitar gastos en bares, donde un menú puede costar casi 10 euros.

Gracias a esta planificación, él y su pareja se trazan metas para avanzar. “Esa fue nuestra primera meta, pagar nuestro piso”, comenta sobre el desafío de reunir los tres meses de alquiler que se piden por anticipado. Después, el objetivo fue comprar un coche, y así, “poco a poco”, van “tirando para adelante”.

El empadronamiento: Un paso fundamental

Otro paso fundamental fue el empadronamiento, un requisito clave para obtener la tarjeta sanitaria y acceder a otros servicios. Para Andrés no fue difícil, ya que lo puso como condición indispensable para alquilar.

“Nosotros la primera condición fue esa, que nosotros tomábamos el piso pero que nos empadronara”, y el dueño, a pesar de vivir en Francia, les facilitó toda la documentación.