Decepcionantes argumentos contra la corrupción y la urgencia de regenerar las instituciones

Decepcionantes argumentos contra la corrupción y la urgencia de regenerar las instituciones
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Decepcionantes argumentos contra la corrupción y la urgencia de regenerar las instituciones

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Defender la democracia se ha convertido en una tarea ineludible para la izquierda, especialmente ante el auge de fuerzas dudosamente democráticas. Esto implica entender la situación actual y analizar las causas que nos han conducido hasta aquí, así como reconocer las flaquezas y errores cometidos por la izquierda que han permitido que figuras como Trump y sus aliados ganen terreno.

El aplazamiento constante de la autocrítica

En España, los responsables de las principales formaciones políticas han aplazado repetidamente la autocrítica, argumentando razones de oportunidad. Ya sea por la proximidad al poder o por la necesidad de reagrupar fuerzas tras una derrota, siempre había otra prioridad. Este constante aplazamiento ha contribuido al desencanto y la frustración que han seguido a los momentos de ilusión colectiva.

Más allá de los representantes: la regeneración institucional

Si bien se suele culpar al declive de los representantes públicos por la situación actual, esta explicación resulta incompleta. Es necesario analizar el funcionamiento interno de los partidos políticos y sus deficientes mecanismos de selección de cuadros. Por lo tanto, la regeneración de las instituciones se vuelve más urgente que la de la propia clase política, que debería ser una consecuencia de los cambios estructurales.

La sociedad ya no se ilusiona fácilmente con nuevos políticos que solo ofrecen rostros más jóvenes y un lenguaje fresco, pues esto no garantiza una forma diferente de hacer política.

La persistencia de viejos argumentos

Ante acusaciones de corrupción o escándalos sexuales, algunos líderes políticos reaccionan apartando rápidamente al acusado del partido y afirmando desconocer sus actividades. Si bien esta reacción puede parecer contundente al principio, pierde credibilidad cuando los casos se repiten. La ciudadanía comienza a cuestionar la proliferación de casos en la organización, en lugar de simplemente celebrar la expulsión de los corruptos.

Este argumento recuerda a la advertencia que se da a los agentes secretos en las películas de espías: “Si le detienen, negaremos que tenga algún vínculo con nuestra organización”.

La variante del “y tú más”

En el fondo, este tipo de argumentos no dejan de ser una variante del “y tú más”, donde se reconoce la responsabilidad por los comportamientos reprochables, pero se intenta minimizar el reproche comparándose con otros que se han comportado igual de mal. El mensaje subyacente sería: “No se queje tanto, que con los otros sería mucho peor”.