
El plan de Rufián a examen: ¿Unidad de la izquierda o dispersión del voto?
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El debate sobre la unidad de la izquierda ha resurgido con fuerza tras la propuesta de Gabriel Rufián de crear un “bloque histórico” para enfrentarse a la derecha, buscando ganar escaños “provincia a provincia”. Sin embargo, un análisis de datos recientes pone en duda la efectividad de esta estrategia, sugiriendo que la clave reside en la unidad de los partidos que conformaron Sumar en las últimas elecciones generales.
El contexto electoral del 23J
En las elecciones del 23 de julio, la izquierda logró un acuerdo sin precedentes, uniendo a 15 formaciones políticas bajo una misma candidatura. Esta coalición incluyó a partidos de ámbito territorial y a las principales fuerzas progresistas a nivel estatal, como Chunta Aragonesista, Compromís, Més per Mallorca, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Drago Canarias, Izquierda Asturiana, Batzarre, Verdes Equo, Alianza Verde, Comuns, Más Madrid, Más País, Izquierda Unida y Podemos, bajo el paraguas de Sumar, la plataforma de Yolanda Díaz.
La idea principal era evitar la dispersión del voto y rentabilizar cada papeleta para convertirla en escaños, especialmente en las provincias menos proporcionales. Aunque el resultado no igualó los escaños obtenidos por Unidas Podemos en elecciones anteriores, sirvió para conservar 31 diputados y revalidar el gobierno de coalición con el PSOE.
Análisis de un posible acuerdo ampliado
¿Qué habría ocurrido si se hubiera aplicado un acuerdo similar al que propone Rufián? Un análisis provincia por provincia de los votos de Sumar junto con los de las candidaturas de la izquierda nacionalista e independentista (ERC, CUP, EH Bildu, BNG y Adelante Andalucía) revela que los bloques actuales no se habrían movido sustancialmente.
En los territorios donde ya ganó la izquierda, la unidad propuesta no habría alterado las mayorías. La excepción sería Galicia, donde una candidatura con el BNG habría arrebatado un escaño al PSOE en Pontevedra. En total, este bloque plurinacional habría obtenido cinco escaños más, tres a costa del PSOE, uno a costa de Junts y otro a costa del PNV.
En Barcelona, Navarra y Pontevedra, la izquierda plurinacional habría arrebatado un escaño al PSOE. En Girona, el último escaño de Junts habría ido a parar a este nuevo bloque, y en Gipuzkoa se lo habría arrebatado a los nacionalistas vascos.
¿Un gran grupo confederal?
La propuesta de Rufián evoca la idea de Pablo Iglesias de crear un “grupo interparlamentario coordinado común”, una alianza de la izquierda con 50 escaños para negociar conjuntamente con el PSOE y debilitar a Junts. En Cataluña, la idea inicial era forjar una alianza entre ERC, Comuns y CUP para replicarla en el resto de territorios.
En Euskadi, la unión de Sumar con EH Bildu habría colocado a esa alianza como primera fuerza en las tres circunscripciones y también en Navarra, superando el 40% del voto en Gipuzkoa.
Congruencia con el mapa político español
Sin embargo, los especialistas en el sistema electoral español cuestionan la congruencia de la propuesta de Rufián con el mapa político del país. Lluís Orriols, doctor en ciencia política, advierte que en Cataluña, Euskadi y Galicia podría ser contraproducente presentar una única candidatura a la izquierda del PSOE.
En Cataluña o Euskadi apenas se moverían uno o dos diputados, y no es seguro que fueran para arrebatárselo a la derecha. Además, existen ejes de conflicto en el electorado relacionados con la ideología y la sensibilidad nacional, lo que podría llevar a la abstención de votantes progresistas que no se sientan interpelados por el ideario independentista o soberanista.
El factor Sumar y Podemos
Una simulación del plan de Rufián a partir de las encuestas arroja conclusiones similares a las del 23J, pero con un Vox al alza que dificulta aún más que la izquierda arrebate la mayoría a la derecha.
El efecto multiplicador de la izquierda no proviene tanto de las alianzas con la izquierda independentista, sino de la reedición de la alianza entre los partidos de Sumar y Podemos. La división entre ambos es letal para las opciones de la izquierda, especialmente en las provincias medias, menos proporcionales.
Incluso en un escenario de unidad total, con la izquierda plurinacional en un 15,5% y 47 escaños, la suma de PP y Vox es imbatible, según los sondeos.
El sistema electoral y la unidad de la izquierda
El sistema electoral español tiene un sesgo bipartidista y conservador, ya que sobrerrepresenta a las provincias más pequeñas, donde suelen ganar las fuerzas conservadoras. Esto explica que Sumar perdiera casi 600.000 votos en estas provincias en las últimas elecciones.
En las últimas elecciones, los porcentajes necesarios para conseguir escaño en la España más rural son muy altos. En Guadalajara, por ejemplo, la barrera ronda el 18%, en Ávila el 19% y en Cáceres el 16%. Por lo tanto, la izquierda tiene muy complicado conseguir escaños en estas provincias.
El problema para una izquierda dividida en dos papeletas principales no son tanto las provincias pequeñas, sino los territorios con umbrales más bajos, entre el 8% y el 10%, como la Comunitat Valenciana, Baleares o muchas de Andalucía. Ni siquiera los partidos de Sumar, ahora por debajo del 8% en las encuestas, podrían entrar en territorios como Sevilla, Cádiz o incluso Pontevedra, Zaragoza o Tarragona.
Por eso, la clave reside en que Sumar y Podemos sean capaces de ponerse de acuerdo. En las circunscripciones medianas donde solo está en liza un diputado a la izquierda del PSOE, si se presentan por separado ponen en riesgo ese escaño en beneficio de Vox.
Podemos y Sumar representan al mismo electorado, y la falta de acuerdo entre sus líderes se refleja en sus votantes, que no eligen con claridad a una de las dos marcas, lo que puede acabar con las dos fuera del Congreso.
Conclusiones
Tras lanzar su propuesta de candidaturas únicas, Rufián matizó su idea, defendiendo el impulso de “confluencias” que no dejen fuera a nadie. Mientras tanto, Izquierda Unida, Sumar, Más Madrid y Comuns están sentando las bases de una alianza, con Podemos al margen de cualquier reencuentro.













