
Los 5 postres más emblemáticos de Jordania
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Pocos placeres son tan universales como un buen postre. En Jordania, la repostería ocupa un lugar especial, influenciada por la tradición levantina y siglos de intercambio cultural. Los dulces jordanos, elaborados con sémola, queso, frutos secos y almíbar, son una parte esencial de la hospitalidad y la vida familiar.
En este recorrido por la repostería jordana, destacan nombres como el knafeh, el maamoul y el qatayef, dulces que reflejan la rica cultura del país. Ya sea en el desierto o en la ciudad, Jordania siempre ofrece algo dulce junto al café, un gesto generoso que une a todos.
Knafeh
El knafeh es el postre más emblemático de Jordania. Se prepara con una base de queso suave cubierta de masa fina o hilos crujientes, empapado en almíbar y espolvoreado con pistachos. Se sirve caliente y es un elemento indispensable en celebraciones y reuniones familiares.
Maamoul
Los maamoul son galletas rellenas de dátiles o frutos secos, con formas decoradas. Se preparan especialmente para fiestas religiosas y son un dulce habitual en las mesas festivas.
Qatayef
Los qatayef son pequeñas tortitas rellenas de nueces o crema, fritas o dobladas en frío y bañadas en almíbar. Son tradicionales del mes de Ramadán y muy populares en los mercados nocturnos.
Basbousa
La basbousa es un pastel de sémola empapado en almíbar aromatizado con azahar o agua de rosas. Sencillo y muy presente en celebraciones, es uno de los clásicos de la repostería levantina.
Halawa
La halawa es un dulce denso elaborado con pasta de sésamo y azúcar. Se corta en porciones y se consume como postre o acompañando el café. Es uno de los sabores más tradicionales de la región.
Jordania demuestra que el postre es sinónimo de hospitalidad. Sus dulces hablan de café compartido, de largas sobremesas y de una tradición donde ofrecer algo dulce no es opcional. Entender un país puede comenzar con ese pequeño bocado que siempre acompaña la conversación.













