
La medicina estética de proximidad se consolida en Lleida con la Clínica Bé
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La medicina estética de proximidad se afianza en las comarcas de Lleida. La Clínica Bé de Balaguer, liderada por la odontóloga Nuri Toledo, celebra su primer aniversario ofreciendo tratamientos avanzados como el trasplante capilar, una solución que antes requería que los pacientes se desplazaran a grandes ciudades o al extranjero.
Toledo explicó en el programa ‘Herrera a COPE Lleida’ que la idea surgió por la creciente demanda de pacientes que buscaban servicios más allá de la salud bucodental. “Vimos que había muchos pacientes que nos preguntaban por algún servicio a nivel más local”, detalló Toledo, refiriéndose a tratamientos faciales o labiales. Esta necesidad no cubierta en el territorio fue el impulso para crear un centro especializado en Balaguer.
Un centro especializado y regulado
El centro se sitúa en un punto intermedio entre los tratamientos de una esteticista y la cirugía mayor.
Nuri Toledo enfatizó que la medicina estética requiere una regulación muy estricta y profesionales altamente cualificados. “Se ha regulado de una forma muy estricta y muy ajustada”, afirmó, destacando que ni siquiera un médico general puede realizar estos procedimientos sin la especialización y autorizaciones pertinentes, que tardan un mínimo de dos años en obtenerse.
El equipo médico de la Clínica Bé está formado por el doctor Aleix Heredia y el doctor Josep Basart en medicina estética, y la doctora Montse Ribes, especialista en trasplante capilar y estimulación para el crecimiento del cabello. Esta especialización garantiza la seguridad y la eficacia de los tratamientos.
Trasplante capilar: un servicio estrella
El trasplante capilar es uno de los servicios más demandados, tanto por hombres como por mujeres. El proceso comienza con una primera visita donde se realiza un diagnóstico exhaustivo.
Se analiza la zona receptora y, sobre todo, la calidad y cantidad de la zona donante. “El gran problema que tenemos no es que quisiéramos o no hacerlo, es si hay suficiente [pelo] para poner”, explicó Toledo, subrayando la importancia de un diagnóstico personalizado.
A diferencia de las ofertas de ‘packs’ en el extranjero, en la Clínica Bé se valoran todos los aspectos de salud del paciente, como haber pasado por un tratamiento oncológico o tener un sistema inmunitario debilitado. Estas son “cuestiones que nosotros nos planteamos, que en otros países no sé si se plantean tan seriamente”, reflexionó la directora médica.
Un procedimiento minucioso
Una vez aprobada la intervención, el procedimiento es una cirugía larga y minuciosa que puede durar entre cuatro y cinco horas. “Es un trabajo superminucioso”, describió Toledo.
Se realiza “pelo a pelo”, extrayendo los folículos de una zona donante para implantarlos en la zona necesitada. De media, se mueven unos 2.500 cabellos por sesión, en un proceso que implica extraer, clasificar y reimplantar cada unidad folicular con una delicadeza extrema para asegurar su supervivencia.
Recuperación y seguimiento
La recuperación requiere unos dos o tres días de reposo y cuidados especiales. La zona tratada queda como una herida abierta con miles de micropuntos que deben cicatrizar de manera natural. Después de una semana, el paciente puede retomar su vida normal, aunque con ciertas precauciones, como evitar viajar en avión debido a los cambios de presión.
El seguimiento incluye tratamientos para consolidar el resultado.
Se realizan sesiones de PRP (plasma rico en plaquetas), que consiste en centrifugar la propia sangre del paciente para obtener un plasma que, al ser inyectado, estimula el crecimiento del nuevo cabello. Este tratamiento, junto con las visitas de control, asegura un resultado óptimo y duradero, siempre con un enfoque “el menos agresivo y químico posible”, concluyó Toledo.













