
LA VERDADERA ATLÁNTIDA: CIUDADES SUMERGIDAS QUE SÍ EXISTIERON
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Durante siglos, la Atlántida ha sido sinónimo de misterio, una civilización brillante castigada por su ambición y tragada por el océano, tal como la describió Platón en su *Timeo*. Sin embargo, aunque la Atlántida mítica no ha aparecido, el mar sí ha borrado ciudades reales, que la arqueología subacuática ha estado recuperando.
No se trata de fantasía, sino de puertos, calles, templos y almacenes que alguna vez estuvieron llenos de vida y que hoy descansan bajo metros de agua.
Thonis-Heraclión: El puerto egipcio desaparecido
En la desembocadura del Nilo, frente a la costa de Egipto, se encontraba Thonis-Heraclión, una de las grandes puertas comerciales del mundo antiguo. Tras años de búsqueda, en 1999, un equipo de arqueólogos la encontró bajo el Mediterráneo.
Descubrieron una ciudad entera con templos, estatuas colosales, casas y muelles. El puerto había sido un enclave estratégico hasta que, en el siglo VIII d.C., terremotos y la inestabilidad del terreno provocaron su colapso y hundimiento.
Las piezas recuperadas cuentan la historia de un centro urbano vibrante que el mar silenció, un testimonio de geología y paciencia arqueológica.
Pavlopetri: La ciudad sumergida más antigua
En el Peloponeso griego, a solo cuatro metros de profundidad, yace Pavlopetri, con más de 5.000 años de antigüedad y considerada la ciudad sumergida más antigua documentada.
En 2009, se pudo reconstruir su trazado urbano con precisión gracias a robots subacuáticos y fotografías digitales. Calles organizadas, edificios, patios y tumbas revelaron una ciudad estructurada.
Los estudios sugieren que una combinación de terremotos y cambios en el nivel del mar la hundieron. Caminar virtualmente por sus calles sumergidas evoca la sensación de pasear por un fantasma urbano.
Port Royal: La ciudad pirata sepultada en minutos
Port Royal, en el siglo XVII, fue uno de los puertos más importantes del Caribe, conocido por el comercio y los piratas. En 1692, un potente terremoto sacudió Jamaica y gran parte de la ciudad se deslizó al mar en minutos.
A diferencia de otras ciudades antiguas, la catástrofe fue casi instantánea. Los restos permanecen bajo el agua como una cápsula del tiempo del siglo XVII, con estructuras urbanas bien conservadas.
No es un continente mítico, sino una ciudad real que sufrió uno de los desastres naturales más devastadores de la época moderna.
¿Qué pasó con la Atlántida de Platón?
Exploradores han intentado localizar la Atlántida en las costas de España, el Caribe, Groenlandia e incluso bajo el Sahara, pero ninguna excavación ha dado con el continente descrito por Platón.
Todo apunta a que fue una fábula con intención moral, una advertencia política disfrazada de relato épico.
Paradójicamente, ese mito impulsó a generaciones de investigadores a buscar bajo el agua, revelando que el mar sí ha engullido ciudades enteras: comunidades reales que comerciaban, rezaban y vivían.
La verdadera Atlántida no tiene templos de oro ni poderes mágicos, sino grietas sísmicas, placas tectónicas y niveles del mar cambiantes, lo cual, aunque menos legendario, resulta infinitamente más fascinante.













