Sara Buesa cuestiona la reflexión de los asesinos de su padre tras 25 años en prisión

Sara Buesa cuestiona la reflexión de los asesinos de su padre tras 25 años en prisión
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Sara Buesa cuestiona la reflexión de los asesinos de su padre tras 25 años en prisión

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Sara Buesa, hija del dirigente del PSE-EE Fernando Buesa, asesinado por ETA en 2000, expresó su reflexión sobre el proceso de reinserción de los condenados por el atentado contra su padre y su escolta. Se preguntó si, tras 25 años en prisión, los asesinos han realizado una “lectura crítica” de su militancia en ETA y si son conscientes del inmenso daño causado.

Buesa realizó estas declaraciones durante el acto anual de la Fundación Fernando Buesa Blanco, en memoria de su padre y del ertzaina Jorge Díez, también asesinado en el atentado. El evento contó con la participación de Alejandro Ruiz-Huerta, sobreviviente del atentado de los abogados de Atocha.

Un nuevo tiempo, ¿nuevas reflexiones?

Reconoció que la sociedad vasca ha superado el terrorismo como una de sus principales preocupaciones, centrándose ahora en temas como la vivienda, el empleo y la sanidad. Sin embargo, admitió sentir “cierta desazón” al no considerar este ciclo como cerrado.

Buesa señaló que, aunque asume la imperfección de la realidad y la imposibilidad de una reparación total, valora los principios democráticos que permiten la convivencia. En este contexto, recordó que los autores materiales del asesinato de su padre y su escolta han accedido al tercer grado penitenciario o a la libertad condicional.

Para Buesa, lo más relevante no es el tiempo transcurrido en prisión, sino el proceso de reflexión personal de los condenados. Se cuestionó si son capaces de conectar con el dolor causado y de comprender la dimensión humana de Fernando y Jorge.

Empatía hacia las víctimas

Buesa también lamentó que las reivindicaciones a favor de los presos de ETA no vayan acompañadas de un mensaje de empatía hacia las víctimas. Criticó que se denuncie la situación de los niños con abuelos en prisión, mientras se ignora el hecho de que muchos niños no pudieron conocer a sus abuelos debido a la violencia de ETA.

Entiende la dureza de tener a un familiar en prisión y la legitimidad de ciertas reivindicaciones, como el acercamiento de los presos. Sin embargo, se preguntó cómo se puede ignorar el drama humano de tantas vidas segadas y familias destrozadas.

Recordó la frialdad y la falta de empatía que sufrieron las víctimas de ETA por parte de una parte de la sociedad vasca, que incluso celebró los asesinatos. Señaló que la necesidad de sentir el abrazo social sigue presente y que los ecos de legitimación del terrorismo continúan causando dolor.

Aumento de la violencia

Buesa advirtió sobre el aumento de la violencia en las calles y la mayor tolerancia de las generaciones jóvenes hacia la misma. Alertó sobre el crecimiento de los extremos y la radicalidad, en un contexto global de desconfianza hacia el sistema, la justicia, la política y los medios de comunicación.

Señaló que la insatisfacción y el malestar crecientes son el caldo de cultivo para el miedo, los discursos de odio y la violencia. En este sentido, abogó por una comunidad integradora basada en los derechos humanos y en la ciudadanía, sin distinciones ni discriminaciones.

Tras su intervención, Buesa dialogó con Alejandro Ruiz-Huerta sobre su libro “Violencia, compasión, memoria”. El acto finalizó con una pieza de danza que resumió los temas abordados.