La Vida Cotidiana de los Nazis en Santander Durante la Guerra Civil

La Vida Cotidiana de los Nazis en Santander Durante la Guerra Civil
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La Vida Cotidiana de los Nazis en Santander Durante la Guerra Civil

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Gracias a archivos militares, diplomáticos, diarios personales, correspondencia y álbumes fotográficos privados, hoy podemos reconstruir la vida cotidiana de los miembros de la Legión Cóndor en Santander. Se revela su visión de la Guerra Civil Española, su percepción del enemigo, expectativas personales y el impacto del choque cultural con una España considerada atrasada y exótica en 1936.

Jóvenes Nazis en Tierra Española

Los legionarios eran jóvenes nazis, exponentes de la nueva élite alemana, imbuidos de una clara sensación de superioridad. Las perspectivas de ascenso en la Luftwaffe y los buenos salarios facilitaron su alistamiento.

España se presentaba en su imaginario como un lugar pintoresco y soleado, un escenario para fantasías épicas, aventuras, dinero, conquistas amorosas y la búsqueda de la gloria.

Muchos participaron en una especie de “turismo bélico”, equipados con sus cámaras Leica III, tan comunes entre los alemanes que los españoles las apodaron el “fusil alemán”. Gracias a esta afición, han llegado hasta nosotros numerosas imágenes de archivos privados que muestran, con un realismo impactante, la crudeza de la vida cotidiana en la Cantabria ocupada.

La Mirada Alemana: Niños y Contraste con la Realidad

La atención de los legionarios alemanes se centró en los niños, generando documentos históricos de gran valor que reflejan tanto la miseria y escasez de la población civil, como la despreocupada vida militar de los alemanes fuera de servicio. Esta percepción contrastaba fuertemente con el triunfalismo transmitido por la prensa oficial, controlada por la censura falangista.

Una “Dolce Vita” en Territorio Devastado

Durante sus periodos de descanso, los alemanes intentaron causar buena impresión entre la población civil, aunque su desconocimiento del idioma los mantenía distantes.

Vivieron una especie de dolce vita en medio de territorios recién ocupados, devastados y hambrientos. A pesar de quejas sobre el “maldito aceite de oliva” y comentarios como el de Von Richthofen, quien consideraba “repugnante” la vida, el entorno, la comida y la gente, la comida no escaseaba (especialmente la bebida importada de Alemania) y se les proporcionaban alojamientos confortables en hoteles y viviendas particulares. Aunque esperaban encontrar “chicas de miradas ardientes endiabladamente hermosas”, se toparon con la “inaccesibilidad de las españolas”, lo que los llevó a recurrir a la prostitución.

Los pilotos y tripulaciones alojados en Santander organizaban excursiones, celebraban fiestas, se aburrían bebiendo en grupo, paseaban y sorprendían a la población civil con sus extraños atuendos. Durante sus descansos y vacaciones, visitaban ciudades turísticas del norte como San Sebastián, y era común verlos en las calles de Santander, Torrelavega, Santillana del Mar o Comillas.

La Percepción de las Mujeres Españolas

Klaus Köhler, miembro de la unidad antiaérea, describió en sus memorias la impresión que le causaron las mujeres santanderinas: “Caminamos por el gran paseo con nuestros uniformes recién lavados y planchados, con los zapatos relucientes y perfumados, y no nos cansamos de admirar a las ardientes españolas, pero ellas también nos contemplan. Estos alemanes altos y rubios son ahora los leones de Santander. Todas las chicas nos miran con ojos interrogantes… Los rostros morenos y afilados son de nobles proporciones, los cabellos, que caen con exuberancia, son de un negro azulado, y los grandes ojos irradian una calidez luminosa e intensa”.

Cautela y Muerte en el Frente Norte

Aunque los militares nazis fueron tratados cordialmente en casi todas las poblaciones, durante la ofensiva del Norte se constata una actitud hostil por parte de un sector de la población civil, posiblemente relacionada con los ataques aéreos sobre poblaciones vascas. Por ello, los legionarios eran cautelosos, y muchos dormían con un revólver bajo la almohada.

La Legión Cóndor sufrió unas 300 bajas durante la Guerra Civil, un 58% por acción directa del enemigo y el resto por accidentes de tráfico, a menudo provocados por el alcohol. En Cantabria, los alemanes perdieron más aviones y pilotos por accidentes que por la acción republicana. Una lápida rezaba: “Murieron como héroes por una España nacional”, aunque las víctimas causadas por sus bombardeos superaron con creces el número de sus propias bajas.

El Regreso a Alemania y el Estigma de la Guerra

La mayoría de los miembros de la Legión Cóndor que regresaron a Alemania (casi el 80%) murieron en la II Guerra Mundial. Los que sobrevivieron se encontraron con que, en la posguerra, no era bien visto haber combatido en España. La Legión Cóndor siempre cargó con el estigma del bombardeo de Gernika, aunque ese crimen fue solo una muestra de la destrucción que la aviación nazi causó en numerosas ciudades europeas.

El Desfile de la Victoria y el Pago de la Deuda

El 19 de mayo de 1939, la Legión Cóndor desfiló sobre una alfombra de flores en el paseo de la Castellana, cerrando los actos conmemorativos de la Victoria. Tres días después, se organizó una fastuosa despedida en León, con la presencia de Franco, Alfredo Kindelán y el obispo Carmelo Ballester.

Franco agradeció a los legionarios la ayuda alemana para derrotar a la “escoria comunista” en territorio español y recalcó su importancia decisiva para la victoria. El 24 de mayo salieron de España desde Vigo, desfilando por las calles de la ciudad en un desfile militar.

Tras regresar a Alemania, recibieron un gran recibimiento, incluyendo una parada militar el 6 de junio a la que asistió Hitler.

La ayuda alemana no fue gratuita. Los nacionalsocialistas cifraron los costes en 275 millones de marcos, que el régimen de Franco devolvió en materias primas y minerales como hierro, pirita y wolframio, recursos estratégicos para la industria bélica nazi, que continuaron saliendo de España hasta que el curso desfavorable de la II Guerra Mundial aconsejó a Franco su distanciamiento de Hitler y su acercamiento a las potencias aliadas.