
Valle-Inclán en la corte de Isabel Díaz Ayuso
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La figura de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha sido objeto de análisis y comparaciones con personajes históricos y literarios, evocando en algunos la pluma de Ramón del Valle-Inclán y su técnica del esperpento. Su corte, un círculo de aduladores y personajes controvertidos, recuerda a la de la Reina Isabel II o al dictador Santos Banderas de la novela “Tirano Banderas”.
La corte palaciega de Ayuso: un esperpento moderno
Alrededor de Ayuso se congregan figuras diversas: desde bravucones como Alfonso Serrano, conocido por sus exabruptos, hasta periodistas como Eduardo Inda, Carlos Herrera o Marhuenda, pasando por artistas con tendencias megalómanas como Nacho Cano. También encontramos plumíferos conversos como Andrés Trapiello y Fernando Savater, y figuras más discretas pero influyentes como Antonio Castilla Algarra. Este conjunto de personajes, según algunos, revolotea alrededor de Ayuso, fascinados por el ejercicio de la arbitrariedad, el oportunismo y la insensibilidad.
Miguel Ángel Rodríguez: el titiritero en la sombra
Si Ayuso es comparada con una versión actualizada de la Reina Isabel II, Miguel Ángel Rodríguez, su jefe de gabinete, es visto como una fotocopia de Santos Banderas. Maestro de la manipulación y príncipe de las cloacas, Rodríguez es descrito como la voz maliciosa que susurra en la sombra, el titiritero que sueña con triturar a sus adversarios. Su estilo, según algunos, recuerda al de la defenestrada Cristina Cifuentes, con una propensión a la contundencia y la confrontación.
Rodríguez ha sido objeto de controversia por sus declaraciones y acciones, como cuando llamó “nazi” al doctor Luis Montes o cuando mintió sobre la muerte de una anciana en una residencia durante la pandemia de COVID-19. Aunque se disculpó en este último caso, dejó tras de sí un rastro de calumnia y controversia.
Bufones, un novio “buscavidas” y la sombra de Aznar
En la corte de Ayuso también hay espacio para bufones, como Jiménez Losantos, y personajes que añaden un toque de sainete, como su novio Alberto González Amador, comparado con personajes de la literatura por su presunta falta de escrúpulos. De fondo, como una sombra lejana, se vislumbra la figura de Aznar, descrito como el gran comendador de una España que conspira sin descanso.
Valle-Inclán ya afirmaba que “en España se premia ser ladrón y sinvergüenza”. La pregunta que surge es por qué los españoles lo consienten. La respuesta, según el escritor gallego, podría ser que no somos un pueblo de bárbaros sanguinarios, sino de borregos.
¿Ayuso a La Moncloa?
Isabel Díaz Ayuso gobierna con mayoría absoluta y algunos no descartan que pueda llegar a ser candidata a la presidencia de España. Su mirada, calificada por algunos como algo enloquecida, podría ser la expresión del temor a ser desenmascarada. Detrás de sus exabruptos y su retórica demagógica, según algunos, solo hay vacío, pero su utilidad para neutralizar a la izquierda es innegable.
Sin embargo, como todos los “peleles”, Ayuso podría romperse al cabo del tiempo, dejando salir la paja al exterior. ¿Será ese su destino?
La técnica del esperpento como espejo de la realidad
A pesar de sus extravagancias y contradicciones, Valle-Inclán legó una técnica literaria, el esperpento, que se revela muy fecunda a la hora de retratar la corte de Isabel Díaz Ayuso. Mientras que algunos, como Pérez-Reverte, califican a otros políticos de “tontos y malos”, Ayuso parece merecer ambos calificativos desde sus inicios, cuando trabajaba como becaria en Radio Intereconomía y era considerada “una falangista de rompe y rasga”.
No se sabe si Ayuso acabará arrojada a un desván, como un muñeco de trapo, pero lo cierto es que, de momento, no cesa de causar estragos en la Comunidad de Madrid, convertida en su corte personal y en el laboratorio de lo que podría ser España bajo un gobierno ultraliberal y trumpista.













