Clara Serra: “El derecho penal como herramienta de transformación social ubica a la izquierda en el terreno de la derecha

Clara Serra: "El derecho penal como herramienta de transformación social ubica a la izquierda en el terreno de la derecha
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Clara Serra: "El derecho penal como herramienta de transformación social ubica a la izquierda en el terreno de la derecha

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Clara Serra (Madrid, 1982) es una filósofa que invita a la reflexión sobre los debates actuales del feminismo, incluyendo el concepto del consentimiento. En esta entrevista, analiza las complejidades del consentimiento, un tema que abordó en su ensayo “El sentido de consentir” publicado hace dos años, y cómo el avance de la extrema derecha impacta en estos debates.

El Consentimiento: Un Concepto en Reconsideración

Serra plantea que el consentimiento se está resignificando, acercándose a la noción de deseo, identificando relaciones consentidas con relaciones mutuamente placenteras. Esto, según la filósofa, requiere un debate crítico y honesto.

¿Qué se pone en juego en las distintas comprensiones del término? Serra explica que le ha sorprendido la existencia de un discurso oficial que confía en una palabra supuestamente clara para enfrentar los desafíos del feminismo en la sexualidad. Argumenta que muchos debates legislativos se han simplificado, descansando todo el peso en la mera incorporación del término “consentimiento”, como si escribirlo en la legislación resolviera los problemas.

La filósofa retoma la idea de Tamar Pitch, quien señala que la violencia comienza donde no hay consentimiento, pero el problema reside en la dificultad de definirlo. El feminismo ha señalado que el consentimiento es un concepto complejo, con significados diversos, algunos de ellos peligrosos para las mujeres.

Consentimiento vs. Contrato: Una Trampa para las Mujeres

Carole Pateman, en su obra “El contrato sexual”, ataca el concepto de consentimiento en su acepción contractual. Algunas feministas han rechazado totalmente el uso feminista del consentimiento, pero Serra adopta una postura diferente: el consentimiento es irrenunciable, pero debe alejarse de la figura del contrato.

¿Por qué el consentimiento no debería entenderse como un contrato? Serra explica que la dominación patriarcal se ha vehiculado a partir del contrato sexual, como en el contrato matrimonial. La violación marital ha estado permitida por la ley a través del argumento de que las mujeres adquieren deberes y obligaciones al consentir al matrimonio. En este caso, la justificación patriarcal de la violencia sexual no consiste en que las leyes hayan olvidado el consentimiento, sino en que lo han puesto en juego en una determinada dirección.

Si el consentimiento se entiende como un contrato, se convierte en la peor trampa para las mujeres. Sin embargo, Serra no identifica plenamente consentimiento con contrato, sino que lo entiende también como un permiso que siempre puede ser unilateralmente retirado.

La Naturaleza Negativa del Consentimiento Sexual

Serra defiende la naturaleza negativa del consentimiento sexual y advierte de los peligros de positivizarlo, es decir, de contractualizarlo. Lo importante es la posibilidad de decir no, de negarse. En el sexo, no podemos convertir el sí en la verificación del consentimiento, ya que no todo sí es un verdadero sí, pero todo no es un no válido y vinculante.

En cuanto a las trabajadoras del sexo, Serra aclara que defender sus derechos laborales no implica defender que firmen un contrato por el cual queden comprometidas a cumplir deberes sexuales. La trabajadora sexual debe poder acordar contractualmente sobre aspectos de su actividad, como el alquiler del lugar donde trabaja, pero su consentimiento sexual debe seguir siendo entendido como un permiso, con su derecho a la negación absolutamente garantizado.

“Solo Sí es Sí” vs. “No es No”: La Trampa del Deseo

Serra advierte sobre la trampa del lema “solo sí es sí”, ya que la condición para que un sí sea aceptado es que decir no sea posible. Un sí dicho en condiciones en las que no puedes negarte es un sí esclavo.

La filósofa critica que con el lema “solo sí es sí” se pretende hablar del deseo, como si tras el sí se cifrara la voluntad deseante del sujeto. Pero, ¿se puede validar jurídicamente el deseo? El consentimiento es un concepto jurídico y nada tiene que ver con el deseo. El Estado no debe inmiscuirse en el interior de los sujetos y en su felicidad.

La Necesidad de una Transformación Cultural Profunda

Serra concluye que la transformación de la sociedad implica mucho más de lo que puede hacer una ley, sobre todo una ley penal. El uso del derecho penal como herramienta de transformación social ubica a la izquierda en el terreno de la derecha, compartiendo horizonte con los proyectos conservadores. La verdadera cuestión política profunda reside en la crítica a la cultura punitiva y al populismo penal que ha ido abriéndose paso en las sociedades occidentales.

Finalmente, Serra reivindica el derecho de las mujeres a correr riesgos, riesgos inseparables del hecho de ser sujetos vulnerables e interdependientes. La violencia debe ser erradicada del sexo para que las mujeres puedan recuperar la libertad de adentrarse en un territorio donde existe el riesgo, la incertidumbre y el no saber.