Un joven de Fuerza Nueva asesinó a Juana y José en Mataró: ¿por qué no ‘cuentan’ como víctimas de la violencia ultra?

Un joven de Fuerza Nueva asesinó a Juana y José en Mataró: ¿por qué no 'cuentan' como víctimas de la violencia ultra?
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Un joven de Fuerza Nueva asesinó a Juana y José en Mataró: ¿por qué no 'cuentan' como víctimas de la violencia ultra?

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La madrugada del 20 de noviembre de 1980, en el quinto aniversario de la muerte de Francisco Franco, Juana Caso, de 25 años y con un hijo, y José Muñoz *El Esquinao*, de 16, junto con Antonio Camacho *El Quin*, de 15, se cruzaron con un grupo ultraderechista en Mataró, Barcelona. Salvador Durán, militante de las juventudes de Fuerza Nueva, disparó contra ellos en un bosque cercano. Antonio Camacho sobrevivió y denunció el asesinato.

A pesar de la brutalidad del crimen, los nombres de Juana y José rara vez aparecen en los estudios sobre violencia política durante la Transición, siendo inicialmente considerado un ajuste de cuentas en los bajos fondos. El libro *Dos morts i mig* explora el caso, conectándolo con la trama neofascista de la época.

Un crimen político con conexiones ultraderechistas

Damià del Clot, abogado y coautor del libro, argumenta que se trata de un crimen político debido a la fecha, la militancia del autor en Fuerza Joven, la búsqueda de un atentado político y las conexiones con la Guardia Civil. Salvador Durán, el autor, era un dirigente comarcal de Fuerza Joven con antecedentes por robo y tenencia ilícita de armas, además de infiltrarse en movimientos de izquierda.

La noche del asesinato, Durán, acompañado de su esposa y dos menores, se dedicó a disparar al blanco, beber en bares y pasar frente al Ateneo Libertario de Mataró. La fiscalía sostuvo que buscaban atacar a izquierdistas. Al no encontrar a nadie en el Ateneo, se toparon con Juana, José y Antonio, a quienes propusieron asaltar a un camello y robar una casa. Tras dejar a su esposa, Durán los llevó al bosque.

Los acompañantes de Durán declararon que pensaban que iba a darles una paliza, pero él les disparó con una carabina. José Muñoz murió, mientras que Antonio Camacho logró escapar. Durán luego disparó por la espalda a Juana Caso.

Del Clot y Calls señalan el perfil de las víctimas como otro factor político, ya que pertenecían a sectores marginales de la sociedad también atacados por la extrema derecha. Durante el juicio, la fiscalía afirmó que los agresores buscaban “agredir y eliminar izquierdistas, delincuentes y drogadictos”.

Víctimas “dudosas” de la violencia política

David Ballester, historiador especializado en violencia política durante la Transición, incluye el caso en su obra *Vides truncades*, clasificándolo como “dudoso” debido a la falta de criterios claros entre los historiadores. Reconoce que, aunque inicialmente se consideró un crimen social, en esa época grupos de extrema derecha atacaban no solo a izquierdistas, sino también a personas sin hogar, drogadictos y a quienes consideraban “indeseables”.

Lazos con policías y nazis

Tras la denuncia de Antonio Camacho, Durán y García fueron detenidos. Durán admitió haber pasado la mañana del 20 de noviembre en el cuartel de la Guardia Civil de Argentona, solicitando un coche para asistir a una misa franquista. También afirmó ser confidente de la policía en temas de drogas y terrorismo, lo que llevó al juez a intervenir el teléfono del cuartel.

Años después, Durán declaró a un periodista que se sentía abandonado por sus antiguos compañeros y reveló conexiones con un guardia civil, Antonio Cuadrada, cuyo domicilio fue registrado encontrándose armas sin licencia. También mencionó una finca en Òrrius, propiedad de Hans Breuer, un ex oficial nazi, donde supuestamente realizaban prácticas de tiro. Sin embargo, la policía no encontró nada.

Durán confesó haberse reunido el 19 de noviembre con miembros de la Guardia Civil y policías para planear represalias contra el Ateneo Libertario de Mataró, quienes le habrían facilitado armas.

Del Clot concluye que el móvil del crimen fue “hacer puntos ante la extrema derecha de Mataró” en un contexto previo al golpe de Estado del 23F.

La investigación judicial no prosperó. En 1986, Durán fue apuñalado en la cárcel de Lleida y su paradero actual es desconocido.