
La paradoja almeriense: lluvias recientes no resuelven la escasez de agua
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Almería ha experimentado en los dos primeros meses del año precipitaciones superiores al promedio habitual para este periodo. Sin embargo, esta situación no se ha traducido en una mejora significativa en los niveles de los embalses, manteniendo la provincia en un estado de incertidumbre sobre sus necesidades hídricas.
Mientras que las borrascas han afectado negativamente a otras zonas de Andalucía, en Almería han descargado más del doble de la lluvia esperada. A pesar de esto, los pantanos de Cuevas de Almanzora y Benínar apenas superan el 12% de su capacidad, un porcentaje similar al de la última década.
Esta situación paradójica ha reavivado el debate entre administraciones, agricultores y ecologistas sobre la necesidad de infraestructuras hídricas adicionales en la provincia.
La configuración geográfica como factor clave
Carlos Sánchez García, profesor de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que la configuración atmosférica y orográfica de Almería influye en esta paradoja. La provincia se encuentra en una zona de transición entre los patrones climáticos del Atlántico Norte y el Mediterráneo occidental, lo que dificulta la llegada de precipitaciones abundantes.
Además, las sierras actúan como barreras que retienen la humedad, impidiendo que llegue a las zonas agrícolas. Esta configuración explica por qué, incluso después de episodios de lluvias intensas, los embalses no experimentan aumentos proporcionales.
Un modelo agrícola en equilibrio precario
Antonio Mena, delegado territorial de Agricultura de la Junta de Andalucía en Almería, señala que la provincia vive en un equilibrio hídrico extremadamente ajustado, con una dependencia de trasvases, desalación, aguas regeneradas y acuíferos. La modernización del regadío ha mejorado la eficiencia en el uso del agua, pero el sistema sigue siendo vulnerable.
El sector agrícola defiende que se han realizado esfuerzos significativos en riego localizado, digitalización y control de dotaciones. Sin embargo, se insiste en la necesidad de aumentar la capacidad de almacenamiento para hacer frente a futuros periodos de sequía.
Infraestructuras insuficientes y soluciones a futuro
Según el agricultor Andrés Góngora, Almería carece de embalses suficientes y bien dimensionados para su climatología. Además, los embalses existentes sufren filtraciones que reducen su capacidad de almacenamiento. Por ello, se recurre a trasvases desde otras cuencas, cuya disponibilidad futura no está garantizada.
El Gobierno central apuesta por reforzar la oferta hídrica con la construcción de nuevas desaladoras y la ampliación de las existentes. Sin embargo, los conservacionistas advierten que aumentar la oferta no resolverá el problema si no se aborda la sobreexplotación de los acuíferos y se revisa el modelo productivo.
La situación actual pone de manifiesto la necesidad de un debate profundo sobre la planificación, los límites productivos y la adaptación a un clima que seguirá alternando extremos. La paradoja almeriense no se resuelve con un invierno lluvioso, sino con una estrategia integral que garantice la sostenibilidad del sistema hídrico a largo plazo.













