
Nace una pastora: Galicia apuesta por la ganadería extensiva como solución a los incendios
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Los devastadores incendios que asolaron Galicia el año pasado marcaron un antes y un después en la vida de Ébora, una joven de 30 años originaria de Ourense. Tras participar como voluntaria en las labores de ayuda, Ébora ha decidido dar un giro radical a su trayectoria y se ha inscrito en la futura escuela de pastores de Galicia. Su objetivo es formarse profesionalmente y apostar por la ganadería extensiva como una solución para mitigar la vulnerabilidad del monte gallego.
De voluntaria a futura pastora: una vocación nacida del fuego
“Todo comenzó tras los incendios del año pasado”, explica Ébora. Su participación en un grupo de voluntariado la llevó a investigar a fondo las causas del problema, más allá de la mera extinción de las llamas.
A través de formaciones y charlas, llegó a una conclusión clara: la clave reside en la pérdida de la conexión entre los animales y el entorno natural.
“No hay ganadería en nuestros montes, se ha perdido toda la conexión de los animales con el territorio”, lamenta. Esta desconexión, según Ébora, ha provocado que el monte se llene de maleza, convirtiéndose en un auténtico polvorín.
Un proyecto personal con impacto social y ambiental
Con la firme intención de “aportar su granito de arena”, Ébora se propone estudiar la viabilidad de un proyecto de pastoreo extensivo. Aunque su familia tuvo ovejas y su abuela fue ganadera, ella nunca tuvo un contacto directo con este mundo. Su experiencia se limitaba a un pequeño experimento que realizó junto a sus primos en las fincas familiares para evitar la costosa y perjudicial práctica de la desbroza.
Este ensayo tuvo una gran acogida en su pueblo, demostrando el potencial del pastoreo para fortalecer los lazos comunitarios.
“Vimos cómo la gente se emocionaba porque hubiese unas ovejas en el pueblo”, recuerda Ébora. Esta experiencia le hizo comprender que la ganadería no solo cuida el monte, sino que también fomenta la vida social en las zonas rurales.
Un cambio de rumbo con raíces en la infancia
Este nuevo camino representa un cambio radical para Ébora, quien estudió Magisterio Infantil y actualmente trabaja en una escuela infantil donde los niños tienen experiencias con animales en la naturaleza. Allí, observando la fascinación de los niños por los animales, como una cabra vecina, se reforzó su convicción. “No quiere decir que vaya a dejar este mundo de contacto con los niños”, aclara, pero sí quiere explorarlo “desde otra perspectiva”.
Tras pasar por varios trabajos precarios, Ébora ve en el emprendimiento rural una alternativa para canalizar su energía.
Su proyecto es holístico: busca custodiar el territorio, impulsar la economía local frente a modelos como el de Mercosur y recuperar saberes ancestrales, como el aprovechamiento de la lana, que actualmente se considera un residuo. Su primer paso es formarse para que su idea “tenga viabilidad”.
Galicia apuesta por la formación de nuevos pastores
Galicia ha puesto en marcha su primera Escuela de Pastores con el objetivo de profesionalizar la ganadería extensiva de ovino y caprino y convertir el pastoreo en una actividad rentable y estratégica para el desarrollo rural.
La iniciativa, impulsada por la Consellería do Medio Rural a través de la Axencia Galega da Calidade Alimentaria en colaboración con Ovica y la Fundación La Caixa, se presenta en Xinzo de Limia (Ourense) y ofrecerá una formación oficial que combina 250 horas teóricas con 320 prácticas entre marzo y octubre.
El objetivo principal es formar nuevos profesionales capaces de gestionar explotaciones viables y adaptadas a los retos actuales. El programa no solo busca mejorar la rentabilidad de las granjas, sino también aprovechar el papel del ganado como herramienta natural para la prevención de incendios forestales.
El pastoreo en extensivo ayuda a limpiar el monte, reducir la biomasa y crear barreras naturales contra el fuego, al tiempo que impulsa la producción de alimentos de calidad ligados al territorio. Las prácticas se desarrollarán en explotaciones reales de numerosos municipios ourensanos, reforzando así la conexión directa entre formación, empleo y fijación de población en el rural gallego.













