Los historiadores García Cárcel y Fusi sobreviven a la crítica contra su libro: «Yo no sé usar la IA»

Los historiadores García Cárcel y Fusi sobreviven a la crítica contra su libro: «Yo no sé usar la IA»
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

Los historiadores García Cárcel y Fusi sobreviven a la crítica contra su libro: «Yo no sé usar la IA»

Este lunes se despertó la república de las letras agitada por una severísima crítica de José Luis García Martín al último libro de Juan Pablo Fusi y Ricardo García Cárcel, ‘Vidas españolas. Razón biográfica de España’. El texto del crítico asturiano, titulado ‘Un mal ejemplo’ y publicado en los diarios de Vocento, era implacable y recopilaba centenares de errores en la edición, desde erratas y nombres cambiados hasta errores de bulto, que le llevaron a una arriesgada conclusión: los autores, dos de los más reputados historiadores de nuestro país, habían caído en la tentación, más propia de los alumnos agobiados y los doctorandos bisoños, de usar la Inteligencia Artificial para entregar el libro en un pispás. Como si fueran simples tahúres de la prosa.

Dice un sereno Juan Pablo Fusi (San Sebastián, 1945 años) al otro lado del teléfono que todas las críticas, incluso las más ácidas, deben ser bienvenidas. Reconoce los fallos e incluso se culpa de algunos: «No se me da bien corregir pruebas en pantalla y en esta ocasión lo hicimos, seguramente no advertí que mis textos tenían errores». Evidentemente la responsabilidad última es de la editorial, en este caso Taurus, pero Fusi es benévolo incluso al decir que, «en todo caso, el editor me ha llamado para decirme que van a corregir todo de inmediato ». Noticia relacionada No No Visita a El Pardo: siete siglos de vida ocultos tras la sombra de 36 años de franquismo Israel VianaPero el mal estaba hecho, todo el mundo en los grupos de wasap y los foros comentaba la posible caída de dos santones de la historiografía en el menos venial de los pecados del intelectual de nuestro tiempo: usar la IA para hacer trampas de plagio al solitario.

«Cuando me dijeron lo de la crítica a nuestro libro me preocupé, pero cuando vi que nos acusaba de usar la IA se me pasó el sofoco de inmediato. Es que no sé cómo se usa, las únicas veces que he tenido contacto con la IA ha sido al buscar algo en Google, porque sale algo al principio».Escrito en 2024Hay un dato llamativo, y es que el libro se escribió a lo largo de 2024, para tenerlo acabado en otoño. A finales de año el manuscrito quedo completo y se guardó en un cajón, esperando la fecha de publicación. Noviembre de 2024 no era todavía el tiempo en el que el uso de la IA se había popularizado tanto como ahora.

Además, resulta que ‘Vidas españolas. Razón biográfica de España’ no es un diccionario, sino una relación de biografías muy personales, «muy de autor», según Fusi, escogidas por su capacidad para explicar, en su conjunto y por capítulos, nuestra historia.«Escribo siempre a mano y luego paso a ordenador o dicto. Si cambié el nombre de una publicación, parte del error es mío. También es que mi letra a veces…

no la entiendo bien ni yo» Juan Pablo Fusi Historiador«Me sorprende que el crítico [García Martín] no se haya percatado de ello, tan atento como ha estado a otras cosas», adelanta el historiador. Lo más curioso es que Fusi, según explica a ABC, siempre escribe a mano y luego pasa sus textos al ordenador. Al saber este detalle se entiende mejor la tierna risa que le da la acusación de hacer trampas con la IA. «No tengo demasiada pericia mecanográfica así que a veces dicto para ir más rápido, pero es posible que haya cometido algún error que luego no detecté.

Cualquier persona que escribe está siempre en riesgo de fallar en algo. La pena es que no se haya detectado, pero si cambié el nombre de una publicación, parte del error es mío. También es que mi letra a veces… no la entiendo bien ni yo», confiesa con patente humildad y buen humor.

El historiador Ricardo García Cárcel (Requena, 1948) estaba igualmente dolido por el revuelo en las redes y en los corrillos culturales, pero muy sorprendido por la acusación de la IA. «¡Pero si no sé ni cómo usarla! A mí no se me ocurre eso». Al igual que Fusi, pone en valor precisamente el trabajo autoral y los documentos manejados para la elaboración del libro.

Si tiene fallos, que admite, sentencia: «se corregirán en la próxima edición». Pero el sentido de extrañeza ante la virulencia de las acusaciones le domina. Invocaba a la Fundación March, que encargó la edición del libro en el contexto de un proyecto mayor y cuyo director, Javier Gomá, es autor del prólogo. El propio Gomá escribió en redes para defender a ultranza la publicación y denostar al crítico asturiano, para el que no ahorró calificativos («chapuza», «pobre diablo») lo cual elevó la temperatura en la red X.En la web de la Fundación Juan March puede verse el acto de presentación del libro con Gomá y los dos historiadores, un evento que ilumina perfectamente la dedicación de ambos en el proyecto.

La crítica de García Martín revela sin duda los múltiples fallos de una edición deficiente al poner en la calle el libro. Según Fusi y García Cárcel, aunque el libro estaba acabado en otoño de 2024 el manuscrito quedó en un cajón en espera del momento de publicarlo. A finales del año pasado recibieron el aviso de que ese momento había llegado y una enorme presión por parte de la editorial, porque querían sacarlo a primeros de este año. El manuscrito fue enviado y las pruebas se corrigieron en pantalla, como decía Fusi en su conversación con este periódico, un método que a él no se le da bien.

El resultado es mejorable y la editorial está ya corrigiendo los errores, cuya detección se debe, sin duda, al severo crítico asturiano que ha puesto de chupa de dómine el libro. Sus excesos indemostrados, al acusar a los historiadores de utilizar IA, han dado al traste con las bondades de su empeño, y han demostrado que la lupa excesiva en los cientos de erratas detectadas no le ha dejado valorar en perspectiva un libro interesante, lleno de aportes personales y enmarcado en un proyecto de valor para comprender mejor la historia de España.La segunda edición, devolverá las aguas a su cauce, aunque puede que no calme todas las conciencias por igual.