
El error que cometemos al comer fibra y que debemos evitar para cuidar nuestro sistema digestivo
Una alimentación equilibrada siempre se convierte en un punto a favor a la hora de tener una buena salud. La dieta mediterránea, muy habitual en nuestro país, suele hacer que nos cuidemos cada vez mejor, pero no siempre resulta fácil saber qué comer y en cuántas cantidades.
Es conocido que esta se basa en la ingesta de verduras, frutas, legumbres y un consumo moderado de pescado, lácteos y carne, aunque no solemos reparar en la manera de incorporarlos, como suele ocurrir, por ejemplo, con la fibra.
Presente en varios de estos alimentos, esta ayuda a mejorar nuestro sistema digestivo, a una mejor digestión y también evita el estreñimiento.
Pero sin duda, su mejor beneficio viene cuando ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer colorrectal.
Su ingesta suele recomendarse en frutas, verduras y legumbres, cosa que hay que hacer bien y sin cometer un error bastante común: no tomar la cantidad de agua necesaria. Y es que, por lo general, cuando consumimos fibra, lo hacemos sin contar con este elemento y mal, por lo que su función no se realiza de la manera correcta.
Es entonces cuando ambas, la fibra y el agua, no se unen y provocan que las heces se vuelvan más espesas y duras, lo que hace que su evacuación sea mucho más lenta y tenga efectos a largo plazos.
Estos pueden ir desde el estreñimiento hasta la hinchazón, pasando a veces por las náuseas y el reflujo.
Por ello la recomendación de los expertos no es otra que beber agua con mas regularidad de la que solemos hacerla a lo largo del día para poder observar estos cambios. También es importante la hora a la que la tomamos, siendo recomendable hacerlo durante o justo después del consumo de fibra.













