‘Cumbres borrascosas’ y la ambigüedad racial de Heathcliff: el cine transforma la crítica social en un producto romántico

‘Cumbres borrascosas’ y la ambigüedad racial de Heathcliff: el cine transforma la crítica social en un producto romántico
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‘Cumbres borrascosas’ y la ambigüedad racial de Heathcliff: el cine transforma la crítica social en un producto romántico

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En 1847, Emily Brontë desafió las convenciones de la época con la publicación de “Cumbres borrascosas”, una novela que exploraba temas de raza, clase y género de manera innovadora. Sin embargo, adaptaciones cinematográficas recientes han optado por eliminar estos elementos, centrándose únicamente en el amor obsesivo entre los protagonistas.

El origen ambiguo de Heathcliff

La historia de Heathcliff se inicia cuando el señor Earnshaw, al regresar de Liverpool, acoge a un niño de origen desconocido. A lo largo de la novela, se alude a su tez oscura y se le identifica como “hijo de un lászaro”, un término para los marinos del subcontinente indio al servicio de Inglaterra. Heathcliff se presenta como un forastero, un elemento disruptivo que incomoda a la sociedad de los páramos y a los lectores.

Podría ser que las hermanas Brontë estuvieran influenciadas por las teorías abolicionistas a través de su padre, Patrick Brontë, un pastor anglicano involucrado en el movimiento antiesclavista. La proximidad de Haworth a Liverpool, un importante puerto de esclavos, también pudo haber facilitado el contacto con personas racializadas.

El uso del término “gitano” para referirse a Heathcliff podría ser la forma en que la autora encontró para describir a alguien diferente, aunque también podría ser una forma despectiva de referirse a los inmigrantes irlandeses. Según Olenka Silva Pérez, autora de la newsletter *Diario de Libros*, la “otredad” de Heathcliff se vincula a lo diabólico, lo que genera incomodidad.

El carácter colérico y vengativo de Heathcliff refleja una dualidad entre su naturaleza y sus experiencias vitales. Carmen Martín Gaite, en su traducción, lo describe como un “gitano andrajoso” aceptado por la familia Earnshaw como un regalo del cielo, aunque esté “tan renegrido como si saliera del mismo infierno”.

La ambigüedad intencionada de Emily Brontë al relacionar a Heathcliff con la oscuridad plantea preguntas sobre si su abyección es inherente o producto del maltrato. Cristina Sánchez-Andrade, traductora de “Cumbres borrascosas”, cita a Thomas Szasz para reflexionar sobre cómo la sociedad teme y necesita al “Otro”, creándolo y destruyéndolo a la vez.

‘Whitewashing’ y mercado

La reciente adaptación cinematográfica dirigida por Emerald Fennell ha generado controversia por elegir a un actor blanco para interpretar a Heathcliff. Fennell justificó su decisión basándose en su propia interpretación de la novela, priorizando los elementos “masoquistas” de la historia.

Esta elección borra la identidad racial del personaje, perpetuando el *whitewashing* en la industria cinematográfica. Olenka Silva Pérez sugiere que es más fácil vender una historia de amor que una obsesión que deshumaniza a los personajes, y la elección de Jacob Elordi como Heathcliff facilita esta comercialización.

A lo largo de las adaptaciones cinematográficas, solo Andrea Arnold en 2011 respetó el origen racial de Heathcliff. Según Olenka Silva Pérez, las adaptaciones suelen vender la historia como un romance épico, dejando de lado las diferencias raciales y los motivos de los actos “demoníacos” de Heathcliff.

Al despojar a Heathcliff de su origen racial, se omite el conflicto central de “Cumbres borrascosas”: lo que nos une y nos diferencia como seres humanos. Cada adaptación refleja los valores de su tiempo. Mientras que Emily Brontë incomodó al retratar un deseo atravesado por la raza, la clase y la violencia, la industria actual suaviza estos elementos para crear una historia de amor más palatable.