Una llamada a la unidad de la izquierda ante el desafío del Senado

Una llamada a la unidad de la izquierda ante el desafío del Senado
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Una llamada a la unidad de la izquierda ante el desafío del Senado

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España cuenta con dos sistemas electorales diferenciados: uno para el Congreso de los Diputados y otro para el Senado, compartiendo únicamente la provincia como circunscripción. Esta dualidad exige una reflexión estratégica para articular una oferta electoral con posibilidades reales de éxito.

El Senado: una cámara subalterna con excepciones cruciales

El sistema bicameral español se caracteriza por la subordinación del Senado al Congreso en la mayoría de las funciones parlamentarias. El Senado tiene una función limitada en el proceso legislativo, presupuestario, la elección del presidente del Gobierno y el control de la acción del Gobierno. Su origen se remonta a las Cortes del Régimen del General Franco, que diseñaron un Senado con el objetivo de moderar cualquier sorpresa constituyente surgida del Congreso.

Sin embargo, esta subalternidad presenta dos excepciones significativas, estrechamente vinculadas a la potestad constituyente: la reforma constitucional y la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional (TC) y los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

La renovación del TC: el punto clave de las próximas elecciones

La renovación de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional por parte del Senado, pendiente desde diciembre del año anterior, se presenta como el tema central de las próximas elecciones generales. La negativa del Partido Popular (PP) a llevar a cabo esta renovación, con la esperanza de obtener una posición más favorable tras los comicios, amenaza con alterar el equilibrio del Tribunal Constitucional.

Aunque las fuerzas de derecha difícilmente alcanzarán la mayoría de tres quintos en el Congreso, la situación en el Senado es diferente. Un resultado ajustado podría permitirles presionar para una renovación favorable a sus intereses. De lograrlo, y considerando la futura renovación del CGPJ, el control de ambos órganos se consolidaría de manera casi irreversible, redefiniendo el panorama político sin necesidad de reformas constitucionales.

La unidad de la izquierda: una necesidad imperante

Evitar este escenario es fundamental para las fuerzas de izquierda y, posiblemente, para los partidos nacionalistas. Ante esta coyuntura, la oferta electoral para el Senado debería ser la prioridad absoluta de la izquierda, incluyendo al PSOE.

En este sentido, el PSOE debería tomar la iniciativa y proponer una candidatura paritaria a las demás formaciones de izquierda. La propuesta consistiría en que el PSOE designe dos candidatos por provincia y uno por Ceuta y Melilla, dejando a las demás fuerzas de izquierda la tarea de acordar los candidatos restantes.

Beneficios de una estrategia conjunta

Esta propuesta no implicaría pérdidas para ninguna fuerza de izquierda, e incluso podría reforzar al PSOE en número de senadores. Las demás formaciones saldrían indudablemente beneficiadas, fortaleciendo a la izquierda en su conjunto. Además, esta colaboración permitiría a las fuerzas de izquierda fuera del PSOE ensayar una negociación para la designación de candidatos y obtener visibilidad a nivel estatal, lo que tendría un impacto positivo en las candidaturas para el Congreso.