
Desclasificación de documentos del 23F: Un acierto tardío
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La decisión del Gobierno español de desclasificar los documentos secretos del 23F, coincidiendo con el 45 aniversario del intento de golpe de Estado, ha sido recibida como un acierto, aunque tardío. Esta medida busca saldar una deuda histórica con la ciudadanía y promover la transparencia en un asunto de gran relevancia para la historia reciente de España.
¿Por qué ahora?
El anuncio fue realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a través de sus redes sociales, y se hará efectivo tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Los documentos estarán disponibles para su consulta en la web oficial de La Moncloa.
Sánchez justificó la decisión argumentando que “la memoria no puede estar bajo llave” y que las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre. Agradeció al escritor Javier Cercas, autor del libro “Anatomía de un instante”, por haber solicitado la desclasificación.
Alcance y límites de la desclasificación
El Gobierno asegura que, tras consultar a los abogados del Estado, la desclasificación no afectará a la seguridad del Estado ni a personas vivas, salvo en el caso de Juan Carlos I. Este argumento se utilizará para justificar que no se abran otros casos que aún permanecen secretos.
La medida llega con cierto retraso, tras la publicación de numerosos libros sobre el tema. Si bien no satisfará a todos, se espera que aporte una verdad basada en pruebas y no en especulaciones.
Críticas y controversias
El ministro de Justicia, Félix Bolaños, celebró el cumplimiento de la ley, a pesar de que la nueva Ley de Secretos Oficiales aún no ha sido aprobada. Este hecho pone de manifiesto que no era necesaria una nueva norma para desclasificar los documentos del 23F, sino simplemente una decisión del Consejo de Ministros.
Además, la decisión plantea interrogantes sobre por qué no se adoptó antes, así como sobre la vigencia de una ley franquista. También se cuestiona por qué este ejercicio de transparencia no se extiende a otros episodios oscuros de la historia de España, como la dictadura franquista o la Transición.
Un intento de cambiar el debate público
La desclasificación se interpreta como un intento del Gobierno de cambiar el marco de la conversación pública, en un momento en que la ultraderecha parece ganar terreno. De lo contrario, la medida podría haberse adoptado antes, por ejemplo, en el 40 aniversario del golpe de Estado.
En definitiva, si bien la desclasificación de los documentos del 23F es un paso positivo hacia la transparencia, plantea interrogantes sobre los límites de la memoria histórica y los intereses políticos que la condicionan.












