
Organizan por redes una quedada 'therian' para el 28F en El Puerto
El fenómeno “therian”, surgido en el entorno de comunidades digitales y amplificado por TikTok e Instagram, ha llegado al Campo de Gibraltar con una convocatoria pública que llamó la atención en la provincia.
La cita, organizada este pasado 21 de febrero en el Parque Botánico de Los Barrios, pretendía reunir a jóvenes que se sienten, de algún modo, más cercanos al mundo animal que al humano.
No se sabe si es una simple moda pasajera o si tendrá más recorrido, el fenómeno está mostrando nuevas formas de identidad en la era de las pantallas.
La convocatoria del Campo de Gibraltar fue todo un fracaso y comienza a circular por redes sociales, principalmente por Tiktok una próxima cita en El Puerto para el 28 de febrero, sin que exista confirmación de ninguna asociación sobre ello ni tampoco se le pueda dar verosimilitud.
¿Qué es ser therian?
Ser therian no consiste en disfrazarse ni en jugar a ser otro. El término, derivado de therianthropy —que se trata de una combinación del griego therion (animal) y anthropos (humano)—, hace referencia a personas que se identifican psicológica o espiritualmente como animales no humanos.
Pueden sentir una conexión con un lobo, un gato o un ave, e incluso adoptar sus movimientos o comportamientos.
En las redes, los vídeos de jóvenes que se desplazan a cuatro patas, lucen colas o máscaras de zorro, se han multiplicado, convirtiéndose en un fenómeno viral con millones de visualizaciones resultando, cuando menos, sorpendente.
El The Last of Us ha sido incluso usado como metáfora visual en clips virales donde adolescentes imitan posturas o escenas inspiradas en el videojuego o la serie, generando una curiosa mezcla entre cultura pop y búsqueda interior.
Lo que para algunos es una forma de autoexpresión, para otros representa un síntoma de desconexión con la realidad.
Convocatoria en Los Barrios
La convocatoria en Los Barrios marcó un punto de inflexión en Cádiz. Por primera vez, una de estas comunidades virtuales se reunía fuera de internet, en un entorno físico y visible. El resultado: un fracaso.
Los carteles mostraban figuras antropomórficas de lobos, tigres y águilas, y el mensaje es claro: “Quedada Therian, 21 de febrero, 18:00”.
El fenómeno, que ya había despuntado en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, parece expandirse ahora por diferentes puntos de Cádiz y de Andalucía, sobre todo entre adolescentes.
En las redes sociales, los vídeos se agrupan bajo etiquetas que acumulan millones de visitas, acompañados por mensajes de orgullo y pertenencia.
La estética animal se convierte, así, en lenguaje identitario y colectivo.
Hay otros perfiles, de dudosa credibilidad, que anuncian eventos de este tipo y que parece más una broma que una realidad.
Therians: del humor a la reflexión
El debate se ha potenciado mucho con la intervención de figuras públicas y docentes.
Uno de los vídeos más compartidos es el del maestro andaluz conocido como El Maestro JJ (@elmaestrojj), quien ironiza: “Cientos de miles de años de evolución humana… ¿para que hoy tengamos adolescentes galopando a cuatro patas por el parque porque sienten que su verdadera identidad es un gato? Mal momento para llamarse Darwin”.
Su comentario, que mezcla crítica y sarcasmo, resume la perplejidad de muchos adultos ante un fenómeno difícil de categorizar.
Pero el propio docente también propone una lectura más profunda: invita a mirar “bajo la máscara de peluche”.
En su análisis, la identidad therian sería una manifestación simbólica de jóvenes que buscan sentido y comunidad en un mundo cada vez más fragmentado. “Vivimos entre madrigueras digitales”, afirma, aludiendo a la necesidad de recuperar la “manada real”: espacios de contacto y cooperación fuera de la pantalla.
Su reflexión rescata un matiz esperanzador: quizá haya que aprender de los animales, pero desde su capacidad de empatía y organización.
Comprender sin alarmarse
Desde la psicología los especialistas indica que la adolescencia es una etapa de experimentación identitaria, y que la identificación con animales puede tener un sentido simbólico.
Al respecto se señala, desde la psicología, que lo importante no es la etiqueta, sino el bienestar emocional del menor.
La psicóloga advierte, no obstante, que debe prestarse atención cuando aparecen señales de aislamiento, ansiedad o creencias delirantes. En esos casos, recomienda buscar ayuda profesional y encarar el fenómeno como un síntoma de malestar emocional más que como una simple extravagancia.













