
¡Después de 70 años de matrimonio, una pareja británica celebra su aniversario con un Porsche!
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En lugar de una tranquila celebración familiar, Derek y Audrey Evans, de 92 y 94 años, han marcado su 70 aniversario de bodas con la compra de un Porsche Macan color crayón. Esta pareja británica ha cumplido así un sueño que postergaron durante mucho tiempo.
La historia automovilística de los Evans comenzó de manera más modesta después de la guerra. Derek aprendió a conducir en el Ford 8 de su padre y, tras casarse, su primer vehículo fue un Austin 7. Sin embargo, el deseo de poseer un deportivo de Stuttgart siempre estuvo presente.
Un sueño largamente acariciado
«Siempre pensamos que Porsche era algo único y fiable», explica Derek.
«Nos preguntamos: ‘¿Por qué no ahora?’ Además, se respira un ambiente genial; te sientes parte de un club increíble». Derek atribuye su vitalidad a sus dos sesiones semanales de gimnasio.
La llegada del vehículo a su hogar en Bournemouth causó sensación. Un repartidor habitual quedó asombrado al ver el coche. Pero lo que más motiva a la pareja es la sensación al volante.
Aunque Audrey aclara que no son aficionados a las carreras, disfrutan de la combinación de comodidad y potencia.
Su hija Louise revela que su padre disfruta particularmente del selector de modos de conducción del volante. Según ella, no hay joven en el condado al que su padre no deje atrás cuando el semáforo se pone en verde.
Pasión por la velocidad
Antes de jubilarse como gerente de banco, Derek fue una figura clave en el desarrollo del ala delta en el Reino Unido, dirigiendo equipos campeones del mundo y recibiendo el reconocimiento de la Reina Isabel II. Ahora, esa pasión por “volar” se ha trasladado al asfalto.
La pareja ya planea viajes de larga distancia. Derek no duda en afirmar que su próximo coche será un Taycan eléctrico, un coche que le fascinó tras una prueba reciente.
El secreto de un matrimonio duradero
Sobre el secreto para mantener viva la llama durante 70 años, Derek lo define como «física de instituto».
Al igual que los polos opuestos de los imanes se atraen, ellos han sabido complementar sus diferencias compartiendo intereses y, sobre todo, muchas risas.
Mientras sigan disfrutando del baile «Northern Soul» y de la precisión de su Porsche en las curvas, los Evans demuestran que la jubilación no es el final del camino, sino simplemente un cambio de marcha hacia una nueva aventura.













