Hallazgos Inesperados en Reformas Domésticas y la Búsqueda de la Trascendencia

Hallazgos Inesperados en Reformas Domésticas y la Búsqueda de la Trascendencia
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Hallazgos Inesperados en Reformas Domésticas y la Búsqueda de la Trascendencia

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Un casco lleno de heces, una mano humana, o incluso un proyectil de la Guerra Civil… la imaginación a veces se queda corta ante lo que puede esconder una reforma en casa. Antonio Agredano reflexiona sobre estos hallazgos y la búsqueda de un legado.

De niño, inspirado por una película, enrolló una nota de papel y la deslizó en un hueco por donde pasaban cables, en el piso de su infancia. Se enfrentó entonces a la importante decisión de qué mensaje dejar a la posteridad.

Inicialmente, consideró una travesura: alguna maldición para asustar al futuro descubridor.

Luego pensó en algo más positivo, al estilo de las galletas de la suerte, ofreciendo ánimos o consejos a los próximos inquilinos. Finalmente, sucumbiendo a un egocentrismo infantil, escribió: «En este piso vivió Antonio Agredano, que tiene diez años y es de Córdoba».

A veces, Agredano recuerda esa nota. No tanto por la posibilidad de que alguien la haya encontrado, lo cual le avergonzaría, sino por esa necesidad infantil de dejar una marca, una huella, de trascender el tiempo y la memoria. De seguir presente en la ausencia, de que su palabra sobreviviera.

Se pregunta si escribir es, en esencia, lo mismo.

Si estas crónicas son una forma de permanencia. Si a sus 45 años conserva algo de aquel niño que eligió dejar constancia de su breve existencia.

El Valor del Presente y el Legado del Afecto

Sin embargo, los años le han enseñado la importancia del presente. Este es el terreno en el que trabajamos, donde nos forjamos, donde nos ganamos las cicatrices.

Porque somos los días que vivimos, el suelo que pisamos, el rubor de las mejillas y la alegría de los reencuentros. Somos la risa y el sabor.

La vida es un hoy constante, una sucesión de instantes en la que nada supera la inmediatez.

Además, ha aprendido que el afecto es nuestro único patrimonio. El amor que dimos y recibimos, la confianza, el consuelo. Ese será nuestro verdadero legado. Y cuando nos hayamos convertido en ceniza, cuando las palabras se desvanezcan y el presente se marchite, esos momentos seguirán brillando en algún lugar desconocido.

La Trascendencia en el Amor

Agredano cree en la trascendencia, pero no la asocia ni a sus escritos ni a aquella vieja nota.

La inmortalidad reside en un abrazo que se prolonga en el tiempo. Somos eternos en lo que amamos, en aquellos a quienes amamos y nos aman. Porque solo el corazón es capaz de resistir el frío viento de los años.