
CUATRO AÑOS DE GUERRA EN UCRANIA: EL TESTIMONIO DE UNA JOVEN REFUGIADA EN VALLADOLID
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Se cumplen cuatro años desde el inicio del conflicto en Ucrania, una crisis que ha obligado a miles de personas a buscar refugio fuera de sus fronteras. En Castilla y León, se han otorgado 4.322 protecciones temporales, de las cuales aproximadamente 600 corresponden a residentes en Valladolid. Entre ellos se encuentra Ana Krasnova, una joven ucraniana que llegó a España hace tres años como estudiante Erasmus y que vive con el corazón dividido entre su nueva vida y su familia, que permanece en Ucrania.
El inicio de la invasión y la incredulidad
Ana recuerda vívidamente los primeros momentos de la invasión. Se enteró inicialmente “por las noticias”, pero la cruda realidad de la guerra se hizo palpable rápidamente con la llegada de misiles a su ciudad natal, Cherkasy.
La sensación general, recuerda, era de total incredulidad: “Nadie estaba preparado para eso, yo tampoco”, explica.
El miedo y la confusión se apoderaron de la población. “La verdad es que en ese momento no sabes qué hacer”, relata. Su primera reacción fue “llamar a mis amigos y hablar con ellos para tranquilizarme un poco”, pero poco después, ella y su familia se vieron obligadas a “ir a un lugar para escondernos”.
Una beca Erasmus como única vía de escape
Ante la imposibilidad de llevar una “vida normal” y la interrupción de sus estudios, Ana tomó la difícil decisión de abandonar su país. La oportunidad se presentó en forma de una beca Erasmus para estudiar en España, que en realidad era su “única opción”.
Así fue como, hace tres años, aterrizó en España para estudiar Filología Inglesa.
Un futuro en España, con la mirada puesta en Ucrania
Aunque su plan inicial era regresar a Ucrania, la crudeza del conflicto y su buena adaptación a España la hicieron cambiar de parecer. Tras finalizar el programa Erasmus, buscó el apoyo de la organización ACCEM, que la ayudó a preparar la documentación necesaria para poder quedarse. Actualmente, Ana está cursando un máster y trabajando, con la esperanza de labrarse un futuro profesional en España como profesora de inglés.
La difícil situación de su familia en Ucrania
Mientras Ana construye su futuro en Valladolid, su familia resiste en Ucrania en condiciones muy precarias. Lo que más le transmiten sus padres es la escasez de suministros básicos, como la electricidad.
“Ahora no hay mucha electricidad en Ucrania, entonces es muy difícil vivir porque a veces tienes electricidad, a veces no, y tienes que acostumbrarte”, lamenta Ana.
La razón por la que sus padres no se plantean abandonar el país es la necesidad de cuidar de los abuelos, además de su negativa a “dejar todo lo que tienen como casa, animales, trabajo”. Aunque su ciudad es “más normal que en otras”, Ana subraya que la gente allí no puede vivir con la normalidad que se vive en España.
Esperanza en la paz, pero con realismo
Ana habla con su familia a diario y mantiene viva la “mucha esperanza” de que la paz llegue pronto. Sin embargo, es consciente de que se trata de “un conflicto muy largo” y no cree que vaya a terminarse “en un futuro próximo”. Por ahora, no puede visitarles, ya que, aunque es posible viajar, “es muy peligroso”.













