
LA PLAYA MÁS PELIGROSA DE ISLANDIA CAMBIA DRÁSTICAMENTE TRAS TORMENTAS HISTÓRICAS
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La fuerza implacable del mar tiene la capacidad de arrancar toneladas de arena en cuestión de días, transformando paisajes de manera irreconocible. Cuando la naturaleza desata su poder con tal intensidad, la destrucción deja de ser un concepto abstracto para convertirse en un cambio físico palpable.
Cada vez es más frecuente observar episodios climáticos extremos en diversas partes del mundo, caracterizados por olas de mayor altura y corrientes marinas que erosionan el litoral. Esta capacidad de alterar costas enteras en cuestión de semanas exige una atenta observación de cada transformación que se produce en lugares de alta afluencia turística.
REYNISFJARA: UNA PLAYA REDUCIDA Y CON CAMBIOS VERTICALES
Fuertes vientos y corrientes marinas han provocado un significativo retroceso en la playa de Reynisfjara, alterando su aspecto y accesibilidad. La actividad reciente, que incluye desprendimientos de la montaña, ha causado una “erosión extensa” que está “cambiando de forma drástica la apariencia y la accesibilidad” del enclave.
La franja de arena negra se ha visto reducida, y el borde del litoral presenta ahora un pronunciado escalón que antes no existía, con el agua acercándose a las formaciones de basalto.
Snorri Steinn Sigurðsson, un guía local, destacó la rapidez con la que la naturaleza ha transformado la orilla, afirmando que en sus diez años de experiencia nunca había presenciado una modificación tan repentina.
El guía advirtió sobre el peligro que representa para los visitantes descender por el talud recién formado para acercarse al mar, especialmente con la marea alta. Subrayó la imposibilidad de subir por el borde que se ha formado y solicitó mayor vigilancia en la zona.
UN DESTINO PELIGROSO CON ALTO TRÁFICO TURÍSTICO
Reynisfjara sigue siendo uno de los destinos más peligrosos de Islandia, con advertencias sobre olas de gran tamaño, las llamadas “Sneaker waves” que irrumpen sin previo aviso, y desprendimientos en los acantilados.
A pesar de que varias personas han perdido la vida al ser arrastradas por la resaca, la playa continúa siendo uno de los puntos más visitados, gracias a su ubicación junto a la carretera circular que recorre la isla y su fácil acceso para los viajeros del sur.
EL VIENTO DEL ESTE, UN FACTOR CLAVE EN LA EROSIÓN
El retroceso de la arena no se debe únicamente a las condiciones climáticas adversas, sino también a la dirección del viento. A diferencia de lo habitual, este invierno han predominado corrientes del este, invirtiendo el movimiento natural de los sedimentos.
Este cambio ha acelerado el desplazamiento de arena hacia el oeste, dejando tramos con menos superficie útil y más roca expuesta. Las columnas de basalto, antes accesibles a pie, ahora emergen casi directamente del Atlántico Norte.
Sigurður Sigurðarson, ingeniero costero de la Icelandic Road Administration, confirmó que los vientos del este han sido la causa principal del fenómeno. La montaña Reynisfjall actúa como barrera cuando la arena se mueve hacia el oeste, lo que intensifica el efecto en la playa.
El futuro de la playa dependerá de la dirección de las olas y de cómo evolucionen los patrones climáticos en los próximos meses. La recuperación de la línea de costa dependerá del aporte de sedimentos y del restablecimiento del equilibrio natural.













