
El regadío de Tierra de Barros se asoma al abismo mientras su comunidad de regantes agoniza
La situación de la Comunidad de Regantes de Tierra de Barros es muy complicada, en palabras de su presidente, Isidro Hurtado, tras once años de espera y sin avances de ningún tipo en los últimos tiempos. La entidad se ha visto forzada a tomar decisiones drásticas por la falta de fondos, como prescindir de su técnico y cerrar físicamente su oficina, que pasará a operar telemáticamente para “no perder los derechos de agua de confederación”.
Hurtado ha lamentado que “la comunidad no se puede mantener” y ve “muy complicado” pedir una nueva derrama a los comuneros “cuando vemos que a futuro no hay ninguna solución”.
La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto finalizaba en agosto de 2025, pero se prorrogó dos años, hasta agosto de 2027. Esta prórroga era un trámite imprescindible para que el proyecto no muriera.
Sin embargo, también pone en marcha una cuenta atrás definitiva para iniciar las obras.
Isidro Hurtado ha subrayado que si para esa fecha no se ha empezado ningún tipo de obra, habrái que hacer un proyecto medioambiental nuevo: “Yo no sé si saldría o no saldría”. Ante la parálisis, los regantes han propuesto alternativas, como que la Junta de Extremadura financie el proyecto “a pulmón” con fondos propios durante una década, con una inversión de “25 o 30 millones de euros anuales” para un coste total que podría alcanzar los 350 millones de euros.
El escenario se complica por la falta de un gobierno constituido en Extremadura tras las elecciones.
“Ahora no hay gobierno, no tenemos noticia de nada”, ha señalado Hurtado. Aunque existen informaciones sobre el posible apoyo de VOX al proyecto como condición para un futuro gobierno, el presidente de los regantes afirma que “todavía no tenemos noticias de nada, no sabemos si hay negociaciones, si van a ser positivas o no”.
Hurtado también ha desmentido el argumento de la falta de agua, que “se cae por su peso”.
Ha explicado que los embalses tienen recursos más que suficientes, citando como ejemplo que “Villalba está aliviando agua desde hace un mes”.
Finalmente, la idea de plantear un regadío más pequeño ha sido descartada por el presidente de los regantes. Ha explicado que una modificación de ese calibre obligaría a “empezar de nuevo todo”, con un proyecto de obra completamente nuevo, y supondría la pérdida de parte de la concesión de agua ya otorgada.












