
Unidad de la Izquierda Española: Clave para el Congreso y el Gobierno
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Ante la encrucijada estratégica que enfrenta la izquierda española, la unidad se presenta no solo como una opción, sino como una necesidad imperante. Si bien se ha debatido sobre la conveniencia de una coalición para el Senado, la verdadera prueba de fuego reside en el Congreso de los Diputados, el corazón del sistema político español.
El Congreso: Centro del Poder Político
El Congreso, a diferencia del Senado, posee una legitimidad democrática directa y sustenta la legitimación de los poderes ejecutivo y judicial. Por lo tanto, la estrategia electoral de la izquierda debe enfocarse en la configuración de una mayoría parlamentaria capaz de dirigir el país.
La propuesta unitaria para el Senado, basada en evitar males mayores, no es suficiente para el Congreso. Se requiere un acuerdo programático sólido entre el PSOE y las demás formaciones de izquierda, definiendo líneas maestras de gobierno y seleccionando candidatos viables en las distintas circunscripciones.
Adaptándose al Sistema Electoral
A diferencia de las elecciones al Parlamento Europeo, donde cada partido puede presentar su propio programa y candidatura, las elecciones generales exigen considerar el número de circunscripciones, escaños por circunscripción, la fórmula d’Hondt y la barrera electoral. La experiencia de las dieciséis elecciones generales anteriores proporciona valiosa información sobre el impacto del sistema electoral en la transformación de votos en escaños.
Mientras que el PSOE puede competir en solitario en casi todas las circunscripciones, los demás partidos de izquierda enfrentan un alto costo al hacerlo. La competencia unitaria, o al menos en un bloque lo más unificado posible, se vuelve imprescindible para lograr que los votos se traduzcan en representación parlamentaria.
El Factor Presidencial
Las elecciones generales son, simultáneamente, parlamentarias y presidenciales. Aunque constitucionalmente son parlamentarias y la mayoría parlamentaria elige al presidente del Gobierno, el candidato a la presidencia juega un papel crucial para movilizar el voto en las circunscripciones y asegurar la mayoría necesaria para la investidura y la gobernabilidad.
Aquí radica la principal dificultad de las izquierdas no integradas en el PSOE. En el pasado, figuras como Pablo Iglesias, al frente de Podemos, lograron dar cobertura al componente presidencial, traduciendo votos en escaños en provincias donde antes era impensable. Sin embargo, en elecciones más recientes, este componente presidencialista se ha debilitado.
Hacia un Núcleo Presidencial Unitario
Es fundamental que las fuerzas políticas de izquierda se sienten a discutir un programa electoral conjunto y una estrategia de competencia provincia por provincia. Pero también deben abordar el componente presidencial, que seguirá siendo relevante en las próximas elecciones. Una apuesta unitaria de las izquierdas debería identificar un núcleo presidencial que sirva como punto de referencia, incluso para participar en debates televisivos.
El tiempo para la reflexión y el acuerdo existe, pero la hora de actuar es ahora. Un ensayo en las próximas elecciones andaluzas podría ser un primer paso hacia la unidad necesaria.












