
Un café, unas risas y un gobierno con Abascal: La normalización de la ultraderecha en España
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La normalización mediática y política de la ultraderecha en España sigue sorprendiendo. A diferencia de otros países europeos, donde la ultraderecha necesitó décadas para ser aceptada, en España ha encontrado facilidades desde el principio.
Un “café” relajado con Abascal
Santiago Abascal, líder de Vox, fue invitado a un programa de la cadena de televisión más vista en España. La entrevista, lejos de ser un interrogatorio, se asemejó a un “entrevista-masaje”. Bajo un rótulo que decía “Un café con Santiago Abascal”, la conversación transcurrió en un tono relajado, abordando temas fáciles y dando espacio al líder ultraderechista para explicarse a sus anchas. La pregunta más comprometida giró en torno a Ortega Smith.
Un juego de comparaciones animales
Para finalizar, se propuso un “juego” basado en la polémica de los “therians”, invitando a Abascal a comparar políticos con animales. Ayuso fue comparada con un gato, Pedro Sánchez con una hiena, Feijóo con un camaleón, y el propio Abascal se identificó con un caballo, “noble y que no se deja domar”. La presentadora despidió el “divertido momento” con simpatía, agradeciendo a Abascal por “jugar”.
Normalización mediática y política
Esta normalización mediática se complementa con la normalización política. Las declaraciones de Tellado sobre las similitudes entre PP y Vox, y la búsqueda de apoyo de Feijóo a la ultraderecha, evidencian una aceptación temprana de Vox como socio político por parte de la derecha “moderada”. Esta aceptación ha implicado la compra de su agenda y la mendicidad de su apoyo para gobernar.
La eliminación de importancia del “decálogo” de principios del PP tras las quejas de Abascal, quien se sintió tratado “como un salvaje”, es un ejemplo reciente de esta dinámica.
La ingenuidad de esperar un cambio
A pesar de todo, persiste la sorpresa ante la facilidad con la que los grandes medios y el principal partido de España han tratado a la extrema derecha. Existe aún la esperanza de que algún día reconozcan su error y pidan perdón por haber facilitado el camino a los enemigos de la democracia.













