
Novedosa retrospectiva de Dorothy Iannone revela su audaz visión sobre el sexo y la libertad
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El Museo CA2M presenta la primera gran exposición en España dedicada a Dorothy Iannone (Boston, 1933 – Berlín, 2022), una artista estadounidense autodidacta que desafió las convenciones sociales en los años 60 al expresar abiertamente su sexualidad en el arte.
Una vida dedicada al arte y la libertad
Para Iannone, el arte era más que una simple profesión: era una forma de vida. Su enfoque pictórico trascendía la estética, implicando un compromiso vital y espiritual que, en su momento, le valió la censura y la exclusión de diversas exposiciones. Ahora, el Museo CA2M reivindica su trayectoria con “Una y otra vez”, una muestra que recorre seis décadas de carrera y rescata la figura de una pionera que transformó la representación de la mujer en el arte, pasando de ser objeto de deseo a sujeto deseante.
La exposición, comisariada por Tania Pardo, se estructura en seis secciones que abarcan dibujo, vídeo, decoración y libros, todos ellos caracterizados por una explosión de color. Pardo destaca que el trabajo de Iannone debe entenderse como una reivindicación de la autobiografía, no solo como herramienta de conocimiento, sino también como una postura política y una práctica artística. El título de la exposición, “Una y otra vez”, alude a la resistencia de muchas artistas que, a pesar de estar al margen de la historia canónica del arte, han persistido en su labor.
Iannone, de origen italoamericano, se graduó en literatura norteamericana e inglesa en la Universidad de Boston. Tras casarse con el artista James Upham, se mudó a Nueva York, donde abrieron la Street Gallery. Este entorno le permitió conectar con escritores y artistas plásticos en un momento de gran efervescencia social en Estados Unidos, marcado por la guerra de Vietnam y el movimiento hippie.
Entre 1961 y 1968, la pareja viajó por Europa y Asia, lo que le permitió a Iannone profundizar en su interés por las artes plásticas y realizar sus primeras obras, desde el expresionismo abstracto hasta collages con influencia japonesa.
El encuentro con Dieter Roth
Un punto de inflexión en su vida fue su encuentro con el artista Dieter Roth en Reikiavik. Roth se convirtió en su segundo marido y en un catalizador para su creatividad. Iannone se autodenominaba “La Leona”, no solo por el simbolismo del animal, sino también por su signo zodiacal.
De profunda espiritualidad, Iannone sentía fascinación por el tarot y la ouija, llegando a preguntar sobre la importancia del arte en sesiones con amigos. Su tarot dedicado a Roth es una de las piezas más destacadas de la exposición, un homenaje a su relación. Para Iannone, lo doméstico era un espacio de gran importancia, como demuestra su “Cookbook” (1969), un cuaderno de recetas donde las instrucciones para cocinar se mezclan con sus sentimientos más íntimos.
“Cuando pintaba, escribía, cantaba y filmaba mi mensaje, llenaba por completo mi mente”, dijo la artista. “Y nada me daba más placer que expresarlo. Si, de alguna manera, he ayudado a la gente a estar más cerca de sí mismos, eso significaría mucho para mí”.
La representación del cuerpo sin censura
La obra de Iannone se caracteriza por una paleta de colores vibrantes y planos. Inspirada por las shunga japonesas, el Kamasutra y la cerámica griega, la artista representaba los genitales con naturalidad, considerándolos una parte esencial de la vida. No buscaba escandalizar, sino cuestionar la prohibición de representar el cuerpo humano en su totalidad. Así, pintó figuras masculinas, incluido su amado Roth, con sus atributos sexuales explícitos, integrando el deseo y la intimidad en su universo pictórico.
En sus obras, Iannone introducía textos de sus lecturas, como Shakespeare, y conversaciones propias, creando un imaginario donde el amor libre se celebra a través de escenas de sexo explícitamente autobiográficas. Sus obras exploran y disuelven los roles de género, hibridando lo femenino y lo masculino, con un sutil sentido del humor presente en detalles lingüísticos y pictóricos.
Su convicción de que el sexo no era algo que ocultar le costó su primer gran escándalo en 1969, durante la exposición “When Attitudes Become Form” en Berna. El comisario Harald Szeemann recibió la orden de cubrir los penes de las figuras de su obra “Ta(Rot) Pack”. Iannone se negó, las obras fueron retiradas y Szeemann dimitió.
Lejos de amedrentarse, Iannone convirtió la censura en material creativo y realizó “The Story of Bern” (1970), una narración visual que se considera un hito en la historia de la libertad de expresión artística. La propia Iannone declaró en 2006: “En el fondo, el contenido de mi obra no se vio afectado por la censura. La ignoré por completo y mantuve la mirada puesta en mi corazón”.
Arte doméstico y afectos
La exposición continúa con “Gentefilia”, una sección dedicada a las figuras de la cultura pop, los amigos y la familia de la artista. La serie “People”, iniciada en 1966, presenta una representación explícita de los genitales mezclada con un elenco de amigos, gente anónima y celebridades como Ringo Starr o Charles Chaplin.
Uno de los vínculos más fascinantes es el que mantuvo con su madre, Sarah Pucci, a quien se dedica otro capítulo de la exposición. Sarah crió sola a su hija y, a partir de 1959, comenzó a enviarle regalos en cada cumpleaños: pequeñas esculturas de espuma de poliestireno que ella misma llamaba “balls”, recubiertas con perlas falsas, alfileres, purpurina y pedrería de plástico, creando objetos que parecían pequeños pasteles.
Una red de afectos se extiende a sus amistades, como la artista Mary Harding, con quien fundó una editorial en Berlín en 1976. En la muestra se pueden ver hojas sueltas de algunas de esas publicaciones, donde se aprecia cómo ciertos motivos decorativos, como flores, cenefas y serpientes, se repiten una y otra vez, al igual que el tema del sexo.
El recorrido finaliza con una sala dedicada a la Estatua de la Libertad, un símbolo recurrente en la obra tardía de Iannone. La artista despoja a la estatua de su retórica oficial para devolverle su significado original, convirtiéndola en un símbolo de acogida para quienes buscan refugio, y en la metáfora final de una artista que hizo de su vida y su obra un espacio libre donde siempre se podía volver a empezar.













