La falta de hierro se revela como una causa clave en la caída del cabello

La falta de hierro se revela como una causa clave en la caída del cabello
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La falta de hierro se revela como una causa clave en la caída del cabello

La caída del cabello no siempre responde al estrés o a un factor pasajero. Con frecuencia, puede ser el reflejo de un déficit interno, como la falta de hierro, una causa que puede pasar desapercibida incluso con analíticas aparentemente normales. La doctora Ana Cristina Molina, de Clínica Salak, explica que se trata de la alopecia ferropénica, una condición que consiste en la caída del cabello secundaria a un déficit de hierro en los tejidos que se manifiesta incluso antes de que aparezca la anemia.

El folículo piloso, la estructura donde nace el pelo, presenta una de las tasas de división celular más altas del organismo. Según la experta, para que esta matriz folicular funcione correctamente “necesita hierro, porque interviene en la síntesis del ADN, la producción de la energía mitocondrial y la síntesis de colágeno”.

Cuando hay un déficit, el cuerpo prioriza órganos vitales como el cerebro o el corazón, reduciendo el aporte al folículo. Como resultado, “el cabello entra prematuramente en fase de reposo y se cae”.

Este problema no solo causa una caída difusa, conocida como efluvio telógeno, sino que también “puede desencadenar o agravar una alopecia androgenética subclínica”, la forma más común de calvicie. La doctora Molina señala que esta situación es especialmente relevante en las mujeres, ya que “teniendo en cuenta las pérdidas menstruales, podemos tener una ferropenia sostenida”.

Para un estudio correcto, no basta con mirar la hemoglobina, que es el indicador de la anemia. Es fundamental valorar la ferritina (los depósitos de hierro), la transferrina (la proteína que lo transporta) y el índice de saturación.

La doctora advierte de que la ferritina puede estar “falsamente elevada” en casos de inflamación, lo que podría enmascarar un déficit de hierro funcional.

La solución depende del grado del déficit. En casos leves, se puede optimizar la dieta con hierro hemo, presente en carnes rojas y mariscos, cuya absorción es de hasta un 25%. El hierro de origen vegetal tiene menor biodisponibilidad, pero “su absorción mejora si lo acompañamos de vitamina C”, aclara la especialista. Sin embargo, en déficits moderados o con síntomas clínicos, es necesario recurrir a la suplementación.

La recuperación del cabello no es inmediata.

La doctora Molina insiste en la importancia de la paciencia, ya que el ciclo capilar “tarda unos 6 meses en estabilizarse” tras corregir el déficit. Es un proceso lento que requiere constancia en el tratamiento para ver resultados.

Finalmente, la especialista recuerda que existen otros factores que influyen en la salud capilar. La función tiroidea es fundamental, ya que tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden provocar caída difusa y alteraciones en la calidad del pelo. Según concluye Molina, “el cabello es muy sensible a cualquier alteración hormonal” y a menudo funciona como “el primer biomarcador visible de que algo, metabólicamente, no está del todo equilibrado”.