¿Por qué la Luna se está encogiendo y qué implica para las futuras bases lunares?

¿Por qué la Luna se está encogiendo y qué implica para las futuras bases lunares?
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¿Por qué la Luna se está encogiendo y qué implica para las futuras bases lunares?

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La Luna, nuestro satélite natural, está experimentando un proceso de contracción que genera fallas en su superficie y provoca temblores. Este fenómeno, confirmado por un estudio publicado en *The Planetary Science Journal*, introduce un factor crucial a considerar en la planificación de futuras bases lunares.

La contracción lunar y sus consecuencias

Según el estudio, la Luna ha perdido aproximadamente 50 metros de radio en los últimos 200 millones de años. Esta contracción, aunque lenta, somete a tensión la corteza lunar, generando estructuras jóvenes y actividad sísmica que persistirá mientras el interior continúe enfriándose.

Los investigadores, tras elaborar un mapa global de pequeñas crestas en los mares lunares, identificaron 1.114 nuevas estructuras en la cara visible, elevando el total conocido a 2.634 segmentos distribuidos por las llanuras volcánicas. La edad media de estas crestas es de unos 124 millones de años, mientras que los grandes escarpes asociados a fallas de empuje en las tierras altas se sitúan en torno a 105 millones de años. Estas cifras indican que se trata de relieves recientes dentro de la historia lunar.

Los datos también revelan que muchas de estas crestas y escarpes se conectan físicamente en la transición entre las regiones claras elevadas y los mares basálticos, lo que sugiere que ambos tipos de relieve responden al mismo proceso de compresión global. A medida que el interior se enfría y se contrae, la corteza rígida se fractura y se empuja hacia arriba, generando tensiones internas que se liberan en forma de sismos.

Implicaciones para el programa Artemis y las futuras bases lunares

Las misiones Apolo ya registraron temblores lunares que llegaron a prolongarse hasta diez minutos. Aunque en general los sismos lunares presentan menor intensidad que los terrestres, algunos alcanzaron magnitudes que obligarían a extremar precauciones en futuras instalaciones habitadas.

El **programa Artemis** de la NASA, que prevé llevar astronautas de nuevo a la superficie lunar antes de que termine la década, y Artemis II, que aspira a enviar tripulación alrededor de la Luna, deberán tener en cuenta esta información geológica. La identificación detallada de estas fallas amplía el número de posibles focos sísmicos repartidos por la superficie, lo que convierte el mapa de fallas en una herramienta operativa para decidir dónde situar módulos, antenas y plataformas de aterrizaje.

Cole Nypaver, geólogo posdoctoral en el *Center for Earth and Planetary Studies*, subraya que “una mejor comprensión de la tectónica y de la actividad sísmica beneficiará directamente la seguridad y el éxito científico de esas misiones”. La planificación de futuras bases depende en parte de esta información geológica, ya que elegir un emplazamiento sin evaluar las tensiones del terreno implicaría asumir riesgos innecesarios en un entorno donde cualquier fallo estructural puede tener consecuencias inmediatas sobre la vida de los ocupantes.