
Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio
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Un estudio comparado en 30 países europeos revela una preocupante tendencia: el aumento de los delitos de odio, particularmente los ataques islamófobos, tras avances electorales de la extrema derecha. La investigación desafía la idea de que la representación institucional canaliza el odio, sugiriendo en cambio que lo legitima.
Los delitos de odio, considerados una de las formas más extremas de discriminación, tienen graves consecuencias tanto para las víctimas directas como para la cohesión social. Estas agresiones, ya sean físicas o verbales, amenazas o daños a la propiedad, están motivadas por prejuicios hacia grupos específicos y se insertan en climas preexistentes de intolerancia y conflicto.
El impacto de los ‘shocks’ políticos
Los delitos de odio son especialmente sensibles a los llamados “shocks”: eventos políticos o simbólicos relevantes que desencadenan aumentos abruptos en su incidencia. En condiciones normales, el número de delitos de odio tiende a seguir tendencias relativamente estables. Sin embargo, ciertos eventos pueden alterar bruscamente esta trayectoria, generando repuntes concentrados en el tiempo.
El contexto europeo actual, marcado por un debate persistente sobre migración, identidad y pertenencia nacional, sitúa a las minorías musulmanas entre los grupos más vulnerables. En este escenario, es crucial analizar el papel de los partidos de extrema derecha, actores clave en la configuración de este debate público.
¿Contención o legitimación del odio?
Existen dos interpretaciones opuestas sobre el impacto de la extrema derecha en las instituciones. Una hipótesis sugiere que su entrada en las instituciones podría actuar como una válvula de escape, canalizando el malestar hacia el ámbito institucional y reduciendo la necesidad de expresar rechazo hacia ciertos colectivos fuera de los cauces democráticos. Esta es la hipótesis de la “contención institucional”.
La hipótesis alternativa, sin embargo, sostiene lo contrario: la presencia institucional de la extrema derecha no neutraliza la hostilidad, sino que puede llegar a fomentarla. Al obtener respaldo electoral, determinados discursos dejan de percibirse como marginales, lo que podríamos llamar la “normalización o legitimación del odio”, reduciendo los costes sociales de expresar hostilidad y favoreciendo el aumento de los delitos de odio.
Análisis de datos en 30 países europeos
Un análisis realizado con datos de delitos de odio de la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE (ODIHR) en 30 países europeos entre 2016 y 2022, examinó la relación entre la evolución mensual de los delitos contra la población musulmana y los resultados electorales de la extrema derecha en elecciones nacionales.
El estudio también incorporó al análisis los atentados terroristas de inspiración islamista, eventos que suelen generar dinámicas de represalia y aumentos en los delitos de odio contra musulmanes.
Resultados consistentes
Los resultados del análisis revelaron una consistencia notable: tanto los atentados terroristas como los avances electorales de la extrema derecha se asocian con incrementos estadísticamente significativos en los delitos de odio contra la población musulmana.
Si bien son fenómenos de naturaleza distinta, al estandarizar las variables para evaluar su impacto relativo, se comprobó que el efecto de los avances electorales de la extrema derecha sobre los delitos de odio es comparable e incluso superior al de los atentados terroristas.
Este patrón recurrente no se limita a un país o elección particular, sino que se reproduce sistemáticamente en el conjunto de casos analizados.
Más allá de la aritmética parlamentaria
Las elecciones nacionales son momentos de máxima visibilidad política, donde se redefinen los límites del debate legítimo. Cuando fuerzas políticas que basan parte de su identidad en la oposición a ciertas minorías obtienen avances significativos, se produce un desplazamiento simbólico que trasciende la composición parlamentaria. Cambian las percepciones sobre lo que se puede decir sin coste, qué posiciones cuentan con respaldo social y hasta dónde llega la tolerancia colectiva frente a la hostilidad.
La discusión sobre la transformación del panorama político europeo suele centrarse en la aritmética parlamentaria, la estabilidad gubernamental o la fragmentación del sistema de partidos. Sin embargo, los datos sugieren que existe otra dimensión igualmente relevante: el impacto que determinados resultados electorales pueden tener sobre la seguridad cotidiana y la convivencia.
Conclusión Ineludible
La conclusión es clara: cuando la extrema derecha avanza en las urnas, los delitos de odio aumentan. Este hallazgo exige una discusión más amplia que incorpore los efectos sociales de los avances de la extrema derecha, más allá de los equilibrios institucionales.












