OTRAS BATALLAS AMBIENTALES EN GALICIA TRAS EL CIERRE DEL PROYECTO ALTRI

OTRAS BATALLAS AMBIENTALES EN GALICIA TRAS EL CIERRE DEL PROYECTO ALTRI
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OTRAS BATALLAS AMBIENTALES EN GALICIA TRAS EL CIERRE DEL PROYECTO ALTRI

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Tras el carpetazo al proyecto de la macrocelulosa Altri, otras iniciativas industriales en Galicia siguen enfrentando fuerte oposición por su impacto ambiental. Proyectos mineros, parques eólicos y plantas de biometano generan controversia entre vecinos, ecologistas y expertos.

LA MINA DE TOURO: UN PROYECTO RECURRENTE

Uno de los casos más emblemáticos es el de la mina de Touro-O Pino. La empresa Cobre San Rafael busca reactivar la extracción de cobre, una actividad paralizada durante décadas sin una adecuada recuperación del entorno. La oposición vecinal, preocupada por la contaminación, ha sido constante. Aunque la Xunta rechazó el proyecto en 2020, la empresa ha vuelto a presentarlo, calificándolo como “más innovador y más verde”.

La Xunta ha declarado este nuevo proyecto como “industrial estratégico”, lo que agiliza su tramitación. Sin embargo, la plataforma vecinal Mina Touro-O Pino Non y Ecoloxistas en Acción consideran que no hay cambios significativos y han presentado miles de alegaciones. La empresa, por su parte, ha intentado contrarrestar las críticas con una estrategia comunicativa que incluye eventos y sorteos.

Isabel García, portavoz de Ecoloxistas en Acción, señala que hay varios frentes abiertos, incluyendo un recurso contra la declaración de proyecto industrial estratégico y una demanda penal por daños al medio ambiente. García advierte que la estrategia de la Xunta y las multinacionales es diluir la oposición social.

OTRAS EXPLOTACIONES MINERAS EN EL PUNTO DE MIRA

La mina de Touro no es la única que genera controversia. La de Doade, en Beariz (Ourense), un proyecto impulsado por la Unión Europea para extraer litio, ha recibido más de 3.000 alegaciones en contra. La extracción de coltán en Penouta (Viana do Bolo, Ourense) está paralizada tras una denuncia de Ecoloxistas en Acción. Y la mina de San Fins (Lousame, A Coruña) no logró producir en su último intento.

En el caso de San Fins, la Xunta retiró un permiso para verter aguas contaminadas a un arroyo tras constatar que seguía contaminando.

ENERGÍAS RENOVABLES: ¿UNA SOLUCIÓN SIN RIESGOS?

Aunque las energías renovables son clave en la estrategia europea para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, también enfrentan objeciones, principalmente de colectivos vecinales y organizaciones ambientalistas.

En Galicia, numerosos proyectos eólicos están paralizados en la Justicia por posible daño ambiental. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha detectado casos en los que no se evaluaron adecuadamente los impactos o no se revisó el efecto sobre territorios incluidos en Red Natura o sobre especies protegidas. También hay litigios para proteger el patrimonio cultural.

Esta situación ha derivado en un parón en la eólica. Expertos atribuyen este parón a deficiencias en el trámite ambiental y a un mayor activismo en este ámbito.

A principios de la década, el aumento de solicitudes para construir nuevos parques eólicos generó una fuerte oposición. En 2021, el entonces presidente Alberto Núñez Feijóo anunció una moratoria para impedir la presentación de más proyectos hasta que se resolvieran los existentes.

EL BIOMETANO Y LOS PURINES: UNA NUEVA CONTROVERSIA

En los últimos meses, el foco se ha desplazado hacia el biometano. Según la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, en Galicia hay ocho plantas funcionando y otras tantas en tramitación. Vázquez criticó las protestas contra estos proyectos, tratando de relacionarlas con intereses políticos.

Sin embargo, la empresa láctea Lence renunció a construir una planta de biometano en Lugo debido a la creciente oposición social. La empresa argumentó que el objetivo era solucionar el problema de los purines de las granjas de animales.

En otros lugares, como Agolada y la comarca de A Limia, han surgido plataformas para frenar otros proyectos. En A Limia, un colectivo reunió más de 3.400 alegaciones contra un proyecto de Ence, argumentando que representa una amenaza para la salud humana y el medio ambiente.

La Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) cuestiona la calificación de “verde” de estos proyectos y critica que se utilicen para justificar el modelo de las macrogranjas. Precisamente en A Limia, una batalla medioambiental contra la contaminación de las aguas por las macrogranjas ha terminado con una condena a la Xunta y al Estado por vulnerar los derechos humanos de los residentes.