PRIMERA INTERVENCIÓN DE ANEURISMA CEREBRAL CON MICROSCOPIO DE ÚLTIMA GENERACIÓN EN EL HULA

PRIMERA INTERVENCIÓN DE ANEURISMA CEREBRAL CON MICROSCOPIO DE ÚLTIMA GENERACIÓN EN EL HULA
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PRIMERA INTERVENCIÓN DE ANEURISMA CEREBRAL CON MICROSCOPIO DE ÚLTIMA GENERACIÓN EN EL HULA

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Los neurocirujanos José María Santín y Rubén Barradas han llevado a cabo la primera intervención de un aneurisma cerebral en el Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA) utilizando un microscopio quirúrgico de última generación, denominado Flow 800. Esta nueva herramienta ofrece una mayor precisión y seguridad en este tipo de procedimientos de alto riesgo.

Mayor precisión y seguridad en la intervención

El Flow 800 permite a los cirujanos, mediante el uso de un contraste, verificar durante la operación que el vaso afectado se cierra completamente, evitando afectar los vasos sanos. El objetivo principal es prevenir un posible infarto cerebral, que puede tener consecuencias graves para los pacientes.

Angiografía intraoperatoria en tiempo real

Esta tecnología incorpora un software que, combinado con un medio de contraste llamado verde de indocianina, mide la fluorescencia emitida. El microscopio detecta esta señal, funcionando como una angiografía intraoperatoria que permite a los cirujanos observar en tiempo real cómo se rellenan los vasos cerebrales.

El principal objetivo de esta técnica es confirmar que el aneurisma queda completamente cerrado y no recibe más sangre, al tiempo que se asegura que las pinzas microscópicas no obstruyan accidentalmente ningún vaso sano.

“Esto podría provocar un infarto cerebral, y esto sí sería grave porque es irreversible”, explica el doctor Santín, destacando la “seguridad” que aporta esta herramienta.

Intervenciones de alta precisión y riesgo

El doctor Santín describe estas intervenciones como “cirugías muy precisas y de cierto riesgo”, donde cualquier complicación “puede ser muy grave”. A pesar de la presión, asegura que los neurocirujanos están acostumbrados a lidiar con este tipo de situaciones. “Es un trabajo de precisión, como también puede ser el de un carpintero, aunque evidentemente la responsabilidad es diferente, porque trabajamos con personas”, comenta.

Actualmente, el equipo se centra principalmente en intervenciones de aneurismas incidentales, que se descubren por casualidad durante estudios realizados por otras dolencias. Estos se diferencian de los aneurismas agudos (rotos), cuya mortalidad se acerca al 50% y suelen dejar secuelas importantes.

El doctor Santín advierte que la incidencia de esta patología está aumentando debido a hábitos de vida y factores como la hipertensión.

El Flow 800 como herramienta imprescindible

A partir de ahora, todas las intervenciones de este tipo se realizarán con el Flow 800. El doctor Santín considera que sería “imprudente no utilizar” una herramienta que aumenta tanto la seguridad, ya que la duda sobre si se ha pinzado un vaso sano “siempre existe”. Con esta tecnología, el riesgo de complicaciones graves, como un infarto cerebral, se minimiza significativamente.