El Futuro de la IA: De la Anécdota a la Integración Total en una Sociedad Conectada

El Futuro de la IA: De la Anécdota a la Integración Total en una Sociedad Conectada
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El Futuro de la IA: De la Anécdota a la Integración Total en una Sociedad Conectada

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La conectividad, esa “autopista invisible” que nos une, fue el tema central de la segunda mesa de debate en la III Jornada de Inteligencia Artificial y Tecnología organizada por elDiario.es. Expertos analizaron cómo esta infraestructura sustenta avances cruciales, desde el diagnóstico médico en tiempo real hasta la gestión eficiente de emergencias.

El debate, moderado por Carlos del Castillo de elDiario.es, contó con la participación de Carla Redondo, directora general de Ordenación de los Servicios de Digitalización y de Comunicación Audiovisual del Ministerio para la Transformación Digital; Maite Arcos, directora general de Fundación ESYS; y Leonor Ostos, gerente de innovación y proyectos estratégicos de Telefónica España.

Leonor Ostos abrió la conversación destacando que nos encontramos en una fase de transición hacia la normalización de la IA. “La IA para una gran parte de la sociedad no deja de ser algo que utilizamos de forma anecdótica”, señaló, prediciendo que en pocos años será difícil recordar cómo era la vida antes de la integración total de esta tecnología.

Un Cambio de Paradigma

Maite Arcos coincidió con esta visión, comparando la llegada de la IA con la revolución que supuso Google. Destacó que el verdadero impacto se verá cuando las tecnologías exponenciales se apliquen masivamente al sector productivo. “Cuando el 5G con la IA se apliquen a sectores industriales… vamos a ver aplicaciones increíbles”, especialmente en sanidad, donde la baja latencia puede salvar vidas en operaciones a distancia.

Uno de los pilares técnicos discutidos fue el *Edge Computing*, definido por Ostos como una solución que “une lo mejor de la *cloud* y lo mejor de las soluciones del mundo *onprem*”. Esta tecnología permite a las empresas mantener el control de sus datos con una latencia mínima. Carla Redondo, desde la perspectiva institucional, enfatizó que la conectividad se ha convertido en una infraestructura crítica y estratégica para el país: “Cuando hablamos de conectividad, hablamos de cohesión territorial, hablamos de competitividad y hablamos de seguridad digital”.

La seguridad y la resiliencia de las redes fueron otro tema central. Arcos recordó que España fue un ejemplo de resistencia durante la pandemia, pero advirtió sobre la necesidad de estar alerta ante nuevos riesgos y ciberataques. “Solo hay dos tipos de empresas: las que han sufrido un incidente de ciberseguridad y las que aún no saben que han sufrido un incidente”, afirmó, subrayando la importancia de la prevención.

La protección de los menores en la red fue un punto especialmente sensible. Redondo defendió la nueva Ley Orgánica de Protección de los Menores para acompañar a los jóvenes en el mundo digital y “evitar ese efecto de pozo de conejo” debido a los algoritmos que generan adicción. Abogó por sistemas de verificación de edad que garanticen que los menores no accedan a contenidos inadecuados.

Sobre este reto, Arcos destacó la ventaja competitiva de España gracias a su avanzada identidad digital: “España cuenta con ese DNI electrónico maravilloso… tenemos la combinación perfecta para ser líderes”, facilitando la implementación de mecanismos para comprobar la mayoría de edad de forma efectiva y privada.

Mirando hacia el futuro, Ostos introdujo la computación cuántica como el próximo gran salto tecnológico, citando su aplicación actual en la investigación contra el cáncer de melanoma. Explicó que esta tecnología permite “resolver ciertos problemas”, especialmente optimizar procesos químicos y logísticos que la informática actual no puede alcanzar: “Con la computación cuántica podría ser mucho más efectivo el desarrollo de fármacos al predecir mejor el comportamiento de las moléculas en el laboratorio”.

Carla Redondo cerró el debate vinculando la innovación con la autonomía estratégica del país, recordando que “poder desarrollar tecnologías cuánticas es soberanía digital”. Defendió un marco regulatorio europeo que, aunque exigente, asegura que el desarrollo tecnológico respete los derechos fundamentales y la ética, protegiendo a los ciudadanos en un entorno de confianza.

“Las tecnologías no toman decisiones, quien las toma es quien ha programado esas tecnologías. La IA no toma decisiones, quien las toma es el programador, quien ha desarrollado el algoritmo”, concluyó Arcos.