Nuevos Sabores del Nuevo Mundo: La Transformación Gastronómica Iniciada en Baiona

Nuevos Sabores del Nuevo Mundo: La Transformación Gastronómica Iniciada en Baiona
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Nuevos Sabores del Nuevo Mundo: La Transformación Gastronómica Iniciada en Baiona

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Cada 1 de marzo, Baiona celebra la Festa da Arribada, conmemorando el retorno de la carabela Pinta y la noticia del descubrimiento de América. Este evento histórico desencadenó una revolución silenciosa pero profunda en la gastronomía a ambos lados del Atlántico.

El Intercambio Vital que Cambió Nuestra Alimentación

Según la historiadora María Ángeles Pérez, la llegada de productos americanos no fue homogénea. Mientras que algunos conquistaron a las élites, otros debieron ganarse su lugar desde las clases populares.

Del Cacao a la Piña: Delicias para la Nobleza

En los círculos nobles, el impacto fue inmediato con productos exóticos como el cacao, transformado en la apreciada bebida de chocolate, y el pavo, un ave que causó sensación como símbolo de lujo. La piña americana también llegó a las mesas más exclusivas, aunque su transporte dificultoso obligaba a conservarla en almíbar.

El Pimiento y el Tomate: Éxito desde Abajo

La revolución alimentaria popular se gestó con alimentos que inicialmente generaron desconfianza.

El pimiento es un claro ejemplo de éxito “de abajo arriba”. Su derivado, el pimentón, se consolidó como una alternativa económica a las especias orientales, aportando color y sabor a los guisos tradicionales. Un caso especial es el pimiento de Padrón, una adaptación del fruto americano que encontró en Galicia su clima ideal, convirtiéndose en un símbolo gastronómico gallego.

El tomate tardó más en imponerse. Inicialmente, se usó como planta decorativa, y no fue hasta el siglo XVII cuando su versión en salsa invadió la cocina popular.

A finales del siglo XVIII, viajeros extranjeros ya lo identificaban, junto al pimiento, como un rasgo distintivo de la gastronomía española.

Maíz y Patata: Una Aceptación Lenta

No todos los alimentos lograron una aceptación inmediata. El maíz y la patata, hoy básicos, enfrentaron rechazo y desconfianza durante siglos. El maíz modificó la economía agraria gallega, pero al principio solo se usaba como sustituto del trigo en caso de malas cosechas.

La patata lo tuvo aún más difícil. Durante mucho tiempo, se destinó únicamente al ganado, y su consumo se asociaba a la pobreza extrema, especialmente durante la Guerra de la Independencia.

Solo en el siglo XIX logró reivindicarse como alimento esencial, base de innumerables recetas imprescindibles en la actualidad.

Un Intercambio Culinario en Constante Evolución

La historiadora destaca que este intercambio culinario no ha terminado. Vivimos una “segunda época” de trasvase cultural, impulsada por la migración latinoamericana, que está revalorizando productos y costumbres.

Más de cinco siglos después, lo que comenzó en 1493 en el puerto de Baiona sigue evolucionando, demostrando que la gastronomía es un organismo vivo que se alimenta del encuentro entre dos mundos.