
NUEVO TITULO: 'Cómo aprendí a conducir', un relato sobre el abuso infantil con humor y música
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La Sala Beckett de Barcelona ha acogido el estreno en español de ‘Cómo aprendí a conducir’, obra de Paula Vogel galardonada con el premio Pulitzer en 1998 y nominada al Tony en 2022. La pieza, dirigida por Marilia Samper, aborda la temática del abuso infantil de una manera inusual, combinando drama, humor e incluso insertos musicales.
Una historia de abusos disfrazados de afecto
La protagonista, apodada ‘Cosita’ por su familia, comienza a sufrir abusos por parte de su tío Peck a la temprana edad de once años.
Estos abusos, disfrazados de afecto, se prolongarán hasta que ella alcanza la mayoría de edad y decide romper la relación. La obra pone de manifiesto una cruda realidad: las estadísticas revelan que en ocho de cada diez casos de abuso sexual infantil, el agresor pertenece al entorno familiar.
Un viaje por carreteras secundarias hacia la superación
La dramaturgia de Vogel nos lleva por las carreteras secundarias donde el tío Peck, al volante, combina clases de conducción con acercamientos inapropiados hacia su sobrina.
Sin embargo, la obra evita caer en el victimismo y el fatalismo. Uno de sus mayores logros es la forma en que el relato se fragmenta en las diferentes edades de Cosita, aderezado con humor y momentos musicales, como la inclusión de ‘Like a Virgin’ de Madonna.
Interpretaciones destacadas
Mireia Aixalà ofrece una interpretación verosímil de la joven Cosita, mientras que Ivan Benet encarna al tío Peck, mostrando la manipulación y el abuso de confianza con un fraseo aparentemente romántico.
Ambos protagonistas están bien respaldados por Alba Gallén, Blai Juanet Sanagustín y Kathy Sey, quienes se desdoblan en los personajes del abuelo, la abuela, la madre y la tía de Cosita.
Ironía y crítica social
El montaje ofrece momentos hilarantes, como los consejos de la madre de la protagonista sobre cómo las mujeres deben beber alcohol para evitar ser vulnerables ante un amante depredador. La obra también plasma la misoginia presente en las bromas sobre el volumen pectoral de la protagonista, tanto en el ámbito familiar como en la escuela.
A pesar de haber sido escrita hace casi treinta años, la obra de Vogel mantiene su frescura y relevancia.













