LECTURA Y REDES SOCIALES: CUANDO UN CLÁSICO SE CONVIERTE EN UN OBSTÁCULO

LECTURA Y REDES SOCIALES: CUANDO UN CLÁSICO SE CONVIERTE EN UN OBSTÁCULO
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LECTURA Y REDES SOCIALES: CUANDO UN CLÁSICO SE CONVIERTE EN UN OBSTÁCULO

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Recientemente, un vídeo viral en redes sociales ha desatado un debate sobre la relación entre los jóvenes y la literatura clásica. El incidente se centra en una joven que decide leer “Cumbres Borrascosas”, una obra canónica, y se encuentra con dificultades inesperadas.

El Desafío del Lenguaje Clásico

La joven no cuestiona la trama o el significado de la obra, sino la forma en que está escrita.

Palabras como “antonomasia”, “estrépito” o “indicio” resultan ser un obstáculo insalvable. No se trata de tecnicismos arcaicos, sino de vocabulario culto que, aparentemente, ya no forma parte del bagaje lingüístico común.

Su reacción no es de rechazo, sino de frustración.

No es una falta de inteligencia o voluntad, sino una carencia en su base léxica. Para muchos estudiantes, los clásicos se han convertido en objetos hostiles, no por ser violentos o ideológicamente problemáticos, sino por estar escritos en una variante del idioma que les resulta ajena.

Una Generación sin Entrenamiento Lector

La frase clave del vídeo es reveladora: “Pensé: este librito me lo leo en nada… y necesito un diccionario al lado”.

Esta afirmación refleja una mentalidad en la que la lectura se percibe como un acto rápido de consumo, similar a ver una serie o un vídeo corto. El sistema educativo y cultural ha priorizado la comodidad y la inmediatez, relegando el esfuerzo y la profundización.

La paradoja es que esta joven lectora quiere leer el libro, pero siente que el propio libro se lo impide.

No es culpa suya, ni tampoco del libro en sí. El problema reside en una generación a la que no se le ha brindado el tiempo, el vocabulario y la paciencia necesarios para abordar los clásicos.