
Jubilados españoles: ¿Privilegio o Insostenibilidad?
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Un reciente estudio de la Universidad de las Hespérides ha desatado la polémica al revelar que los jubilados españoles disfrutan de pensiones que, de media, superan en un 17% a las de sus homólogos europeos, ajustando las cifras al coste de vida en cada país. Este dato contrasta con la situación de los trabajadores españoles, cuyos salarios son un 4% inferiores a la media europea.
El sistema de pensiones en la cuerda floja
La generosidad del sistema público de pensiones español, aunque beneficiosa para los jubilados, ha generado serias dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo.
Expertos advierten que, a pesar del aumento gradual de las cotizaciones sociales, las pensiones acumularon un déficit de 63.000 millones de euros el año pasado. Esta cifra se cubrió recurriendo a los Presupuestos Generales del Estado y a la emisión de deuda pública, una solución que muchos consideran insostenible.
Ángel de la Fuente, economista de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), señala un desequilibrio fundamental en el sistema.
“Si comparas las cotizaciones del trabajador típico en España y su pensión cuando se jubila, la rentabilidad implícita es mucho mayor que la que tendrías invirtiendo, por ejemplo, en el mercado”, explica. En esencia, el sistema está pagando más de lo que ingresa.
La solución, según los economistas, pasa por una reforma “seria y solvente” que garantice el nivel de vida de los jubilados sin comprometer las finanzas de las generaciones activas.
Un caso particular: Cuando la suma resta
La complejidad del sistema de pensiones queda reflejada en casos como el de Rosalía, una pensionista madrileña que, tras cotizar más de 47 años y retrasar su jubilación hasta los 69, recibe una pensión de aproximadamente 900 euros.
La razón: ya percibía una pensión de viudedad de 1.474 euros, y la suma de ambas prestaciones superaba el tope máximo legal establecido por la Seguridad Social.
A pesar de que se le reconoció una base reguladora de 2.128,11 euros y un incremento del 16% por haber retrasado su jubilación, elevando su pensión a 2.468,68 euros, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) aplicó un recorte al superar el límite permitido al sumar la pensión de viudedad. Rosalía recurrió a la justicia para reclamar un complemento adicional por demora, pero su petición fue denegada en primera instancia y por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
El tribunal aclaró que el complemento por demora solo se concede cuando la pensión de jubilación inicial de una persona ya alcanza por sí sola el límite máximo de las pensiones, una condición que Rosalía no cumplía, ya que su pensión era inferior al tope de 2021, fijado en 2.707,49 euros.
Este caso pone de manifiesto las particularidades y, en ocasiones, las paradojas del sistema de pensiones español.













