
Cámara en cafetería de hospital en Barcelona genera controversia por posible vigilancia a trabajadores
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Una cámara de videovigilancia instalada en la cafetería del Hospital de Bellvitge, en Barcelona, ha desatado la preocupación entre los trabajadores, quienes se sienten vigilados. La instalación del dispositivo, ubicado en un área frecuentada tanto por personal del hospital como por pacientes y familiares, no fue comunicada ni señalizada, lo que ha provocado la intervención de la Autoridad Catalana de Protección de Datos, que ha abierto un expediente sancionador al centro hospitalario.
Inconformidad laboral
La existencia de la cámara salió a la luz durante una reunión del Comité de Seguridad y Salud, donde se discutían las largas colas en la cafetería durante los fines de semana y turnos de tarde y noche. La empresa justificó la instalación del dispositivo como una medida para analizar las causas de dichas colas, argumentando que en esos horarios la cafetería es el único punto de venta de comida disponible.
Esta explicación no convenció a los trabajadores, quienes sospechan que la cámara podría estar siendo utilizada para controlar sus movimientos. La ubicación del dispositivo, que enfoca la barra, el bufet, la zona de pago y parte del comedor, permite registrar quién entra, quién sale y cuánto tiempo permanecen en el lugar.
Desde la CGT señalan que el servicio de cafetería está externalizado, por lo que no consideran que sea competencia del hospital analizar las colas. Advierten, además, que la instalación de la cámara contraviene el artículo 89 de la Ley Orgánica de Protección de Datos, que prohíbe la instalación de sistemas de grabación en lugares destinados al descanso de los trabajadores, como comedores.
Investigación y posible sanción
Tras la denuncia presentada por la CGT en 2024, la Autoridad Catalana de Protección de Datos ha iniciado un procedimiento sancionador contra el Hospital de Bellvitge por tres presuntas infracciones al Reglamento Europeo de Protección de Datos. La principal acusación es la falta de información sobre la instalación de la cámara, su finalidad, el uso de las imágenes, quién tendría acceso a ellas y durante cuánto tiempo se almacenarían.
Las sanciones por estas infracciones podrían alcanzar los 20.000 euros, o el 4% del volumen de negocio anual en el caso de empresas. El Hospital de Bellvitge, que asegura desconocer la apertura del expediente sancionador, ha informado que la cámara ya ha sido retirada, sin especificar los motivos ni la fecha.
Según los trabajadores, la retirada del dispositivo se produjo el mismo día en que un medio de comunicación contactó con el hospital para solicitar su versión.
Otras polémicas
La CGT no descarta presentar una queja ante la Inspección de Trabajo, ya que la Autoridad Catalana de Protección de Datos no se ha pronunciado sobre la conveniencia de instalar una cámara en un lugar de descanso del personal que también es un restaurante abierto al público.
Además de la polémica por la cámara, el Hospital de Bellvitge enfrenta otra queja relacionada con la sala de culto y reflexión, inaugurada en 2022. Según la CGT, este espacio, que debería ser aconfesional al encontrarse en un centro público, contiene elementos de culto católico y promueve el Opus Dei. A pesar de las quejas presentadas y las disculpas ofrecidas por un párroco, la simbología católica no ha sido retirada.













