
El auge de lo vintage: Jóvenes revitalizan el comercio local con ropa de segunda mano
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Las tiendas de segunda mano están experimentando un renacimiento, impulsado principalmente por la Generación Z. Lo que antes era un nicho alternativo, ahora es una tendencia en auge en ciudades como Madrid y Barcelona, donde jóvenes buscan prendas únicas que no encontrarían en los centros comerciales.
Más allá de la estética: economía, ecología y autenticidad
Este fenómeno no es solo una moda pasajera. Detrás del creciente interés por la ropa vintage se encuentran factores económicos, preocupaciones ambientales y un deseo de alejarse del consumismo desenfrenado de la moda rápida. Pequeños negocios locales están aprovechando esta oportunidad, aunque enfrentan nuevos desafíos en un mercado cada vez más competitivo.
Según un informe de Oxford Economics, este sector generó más de 9.200 empleos en 2023, lo que demuestra su creciente importancia en la economía.
Un cambio en el comportamiento del consumidor
Pablo, empleado de una tienda de chaquetas de segunda mano en Madrid, ha notado un cambio en los clientes. Ya no buscan simplemente comprar ropa, sino explorar, descubrir y encontrar piezas únicas. Buscan precios accesibles, pero también valoran la autenticidad y la historia que hay detrás de cada prenda.
Muchos ven esta tendencia como una reacción al aumento de precios en las grandes cadenas de moda y al modelo de producción masiva de empresas como Shein. Sin embargo, la creciente demanda ha hecho que la ropa vintage ya no sea necesariamente barata.
La segunda mano como expresión de identidad
La cadena de moda sostenible Humana también ha observado este fenómeno. Si antes de 2020 los menores de 25 años representaban el 10% de sus clientes, ahora alcanzan el 20%. Para ellos, la ropa de segunda mano es una alternativa sostenible y asequible, pero también una forma de expresar su individualidad y rebeldía.
La ropa vintage se ha convertido en una forma de entender la moda de manera diferente, priorizando la durabilidad, la singularidad y la coherencia personal. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) destaca que este mercado atrae por el ahorro económico y el menor impacto ambiental.
Marta Biech, estudiante de Comunicación, explica que empezó a comprar ropa de segunda mano porque sentía que “la ropa de antes tenía mucha más personalidad”, lo que le ha ayudado a encontrar su propio estilo.
Para Iakes Pérez de Lazarraga, estudiante de Administración, el cambio ha sido gradual. Ahora, el 90% de su armario proviene de tiendas de segunda mano: “Prefiero comprarme cuatro camisetas de segunda mano por el precio de una nueva”.
El valor de lo local y la experiencia de compra personalizada
Más allá del producto, los compradores de ropa vintage valoran el trato directo, la conversación con los dueños de los negocios y la sensación de apoyar proyectos independientes. Ven estos espacios como lugares donde la compra se desacelera y se convierte en una búsqueda de tesoros.
Las redes sociales como TikTok, Instagram y Pinterest también juegan un papel importante, ya que sirven como escaparates donde descubrir tiendas y combinaciones de ropa vintage.
Datos que confirman la tendencia
Una encuesta reciente de la OCU reveló que el 75% de los españoles entre 18 y 64 años compró al menos un producto de segunda mano en el último año, con un gasto medio de 167 euros. La ropa y el calzado son los artículos más buscados, principalmente a través de plataformas digitales como Vinted o Wallapop.
Las motivaciones para comprar ropa de segunda mano combinan factores económicos y valores ambientales. En un contexto de inflación, el acceso a prendas de calidad a precios más bajos se une al deseo de reducir el impacto ambiental y alejarse del consumo acelerado.
Según Jaime Diez, de Worldpanel by Numerator, las variables clave para los consumidores son “precio, sostenibilidad y tendencias”. Casi la mitad de los consumidores ven la compra de segunda mano como una forma de ahorrar, y más de seis de cada diez como una manera de cuidar el medio ambiente.
¿Moda pasajera o cambio cultural?
El debate sobre si el auge de la ropa vintage es una moda pasajera o un cambio estructural sigue abierto. Algunos creen que comenzó como una moda, pero que se está convirtiendo en un cambio real. Sin embargo, el crecimiento también trae consigo desafíos como el aumento de precios y la profesionalización de la reventa.
De cara al futuro, se espera que la compra de ropa de segunda mano y la compra de ropa nueva convivan. La tendencia parece consolidarse a medida que más consumidores incorporan la segunda mano como una opción habitual, no solo por precio, sino como parte de una manera diferente de relacionarse con la ropa.













