
Más de 40 organizaciones piden a EEUU revertir su política agresiva hacia Cuba
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Más de 40 organizaciones religiosas y de derechos humanos han instado al Congreso de Estados Unidos a presionar a la administración Trump para que revierta su política hacia Cuba. En una carta dirigida a los miembros de la Cámara de Representantes, las organizaciones solicitan una ampliación de la ayuda humanitaria, el apoyo al compromiso político y económico, y el fomento de un sector privado dinámico en la isla.
Asfixia económica y crisis humanitaria
La misiva surge en un contexto de creciente preocupación por la situación en Cuba, tras el decreto de la administración Trump que amenaza con sanciones comerciales a los países que suministren petróleo a La Habana. Aunque el Tribunal Supremo de EEUU ha rechazado el atajo legal utilizado para imponer aranceles, la amenaza política persiste, lo que ha llevado a México a suspender los envíos a la isla. Esta situación, sumada a la interrupción del suministro de crudo venezolano, agrava una crisis humanitaria sin precedentes.
“Las recientes medidas de la administración Trump para negar a Cuba el acceso al petróleo convertirán lo que ya es una grave crisis económica y humanitaria en un colapso humanitario”, advierten las organizaciones en su carta. Critican que quienes agravan la crisis con la esperanza de lograr un cambio político no están ayudando al pueblo cubano y exigen que esto se detenga de inmediato.
Expertos y analistas alzan la voz
Francesca Emanuele, analista del Center for Economic and Policy Research (CEPR), explica que, aunque el Supremo ha invalidado el mecanismo arancelario, la declaración de emergencia sigue vigente y podría utilizarse para imponer sanciones adicionales. Además, las restricciones petroleras afectan a las entidades estatales que gestionan la infraestructura energética de la isla, que depende del petróleo para más del 80% de su suministro energético.
Natasha Bannan, directora de Alliance for Cuba Engagement and Respect (ACERE), subraya el papel fundamental del Congreso para revertir las políticas que atacan a la población civil cubana y sus medios de vida. “La vida económica y social de los cubanos se ha paralizado como resultado de que esta administración ha atacado directamente las bases económicas que hacen posible su supervivencia”, afirma.
Andrea Fernández, analista de Latin American Working Group (LAWG), va más allá y exige el fin del embargo contra Cuba, una política que considera cruel y que ha impuesto enormes penurias al pueblo cubano sin lograr sus objetivos.
El testimonio desde la isla
Sara Kozameh, historiadora de la Universidad de California en San Diego, describe una situación de crecientes dificultades en Cuba, con problemas de desnutrición, saneamiento y salud, así como escasez de medicamentos. “Hay dificultades reales y crecientes. La gente está soportando una enorme alteración en su vida cotidiana y sus rutinas”, relata tras regresar de la isla.
El politólogo cubano Rafael Hernández, editor jefe de Temas, advierte que la política de presión sobre Cuba está poniendo a prueba los sentimientos y la lealtad de los cubanos hacia la independencia y la soberanía nacional. “Apretar las tuercas del embargo nunca ha funcionado con el Gobierno cubano en el pasado, no sé por qué creen que ahora va a funcionar”, asevera.
Ed Augustin, periodista afincado en La Habana, argumenta que las sanciones tienden a afectar a la población civil vulnerable. “Eso es claramente lo que vemos: la población negra, la gente del campo, los pobres”, señala.
William M. LeoGrande, profesor de la American University, califica las sanciones actuales de Estados Unidos contra Cuba como las más duras que jamás se hayan impuesto y advierte sobre las terribles implicaciones humanitarias.
Incidente en el mar
En medio de la tensión entre Estados Unidos y Cuba, una embarcación robada en los Cayos de Florida, con ciudadanos estadounidenses a bordo, se vio implicada en un enfrentamiento con la guardia costera cubana. El incidente dejó cuatro muertos y seis heridos.
Las autoridades cubanas afirman que los ocupantes de la embarcación abrieron fuego contra la guardia costera, lo que provocó que los agentes respondieran al fuego. El propietario de la embarcación había denunciado el robo y sospechaba de un empleado con familiares en Cuba.












