
EL PAPA QUE NOS HIZO PERDER 10 DÍAS: LA HISTORIA DETRÁS DEL CALENDARIO GREGORIANO
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La forma en que organizamos el tiempo está tan integrada en nuestras vidas que rara vez nos preguntamos cómo surgió el calendario que usamos a diario.
El calendario gregoriano, utilizado hoy en casi todo el mundo, es el resultado de siglos de debates astronómicos, políticos y religiosos, en los que el Papa Gregorio XIII tuvo un papel fundamental.
Del calendario Juliano al Gregoriano
En 1582, Gregorio XIII anunció una decisión trascendental: reformar el calendario. Hasta entonces, se utilizaba el calendario juliano, instaurado por Julio César en el año 46 a. C. Este calendario tenía un pequeño error que, con el tiempo, causó problemas.
El calendario juliano establecía que un año tenía 365 días, con un día adicional cada cuatro años (año bisiesto) para compensar el tiempo extra del ciclo solar. Sin embargo, el año solar dura en realidad 365,2422 días.
Esta diferencia de apenas 11 minutos por año generó un desfase acumulado de aproximadamente un día cada 128 años. Con el tiempo, eventos estacionales como el equinoccio de primavera comenzaron a adelantarse, generando confusión en festividades religiosas como la Pascua.
La decisión de Gregorio XIII
En el siglo XVI, el calendario juliano se había desviado unos diez días del año solar. El Papa Gregorio XIII decidió actuar para alinear el calendario con el sol y estabilizar la fecha de la Pascua. Para ello, creó una comisión de astrónomos y matemáticos especializados.
La reforma gregoriana tuvo dos consecuencias importantes: primero, eliminó diez días del calendario, de modo que al 4 de octubre de 1582 le siguió el 15 de octubre. Segundo, modificó la regla de los años bisiestos, estableciendo que los años terminados en “00” no serían bisiestos, a menos que fueran divisibles por 400.
Este pequeño ajuste corrigió el error del calendario juliano.













