
LAS CIUDADES MÁS ANTIGUAS DE ESPAÑA SE ENCUENTRAN EN ANDALUCÍA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Andalucía, crisol de culturas y tierra de milenaria historia, alberga en su seno los vestigios de las civilizaciones más antiguas que poblaron la península ibérica.
Cádiz, Huelva, Sevilla y Jaén, provincias andaluzas, comparten el privilegio de figurar entre las ciudades más antiguas de España. De hecho, siete de las diez urbes más longevas del país se encuentran en Andalucía, lo que subraya su papel crucial como punto de encuentro de culturas en el Mediterráneo occidental.
Cádiz: La ciudad más antigua de Occidente
Cádiz, ciudad trimilenaria, ostenta el título de ser la ciudad más antigua de Occidente aún habitada. Fundada alrededor del 1104 a. C.
por los fenicios de Tiro, su origen se remonta a poco después de la mítica Guerra de Troya. Las fuentes clásicas la mencionan como Gadir o Gades, un enclave estratégico que funcionó como puerto comercial entre el Atlántico y el Mediterráneo.
Los restos arqueológicos encontrados en el Teatro Romano y en los niveles subterráneos de la Catedral Vieja confirman la continuidad de su poblamiento durante tres milenios. Desde la Torre Tavira, antiguo vigía de la ciudad, se domina la bahía que fue puerta de entrada a numerosas civilizaciones.
Huelva y Jaén: Siguiendo los pasos de la historia
Tras Cádiz, Huelva se posiciona como la segunda ciudad más antigua, identificada con la antigua Onuba, también de origen fenicio y tartésico, que floreció hacia el siglo X a. C.
Los hallazgos del Cabezo de San Pedro y los restos metalúrgicos asociados a la cultura de Tartessos evidencian su importancia en las primeras rutas comerciales del suroeste peninsular. Este puerto natural fue fundamental en el intercambio de metales y cerámicas con el norte de África y el Levante mediterráneo.
La tercera ciudad andaluza en antigüedad es Jaén, cuyos primeros asentamientos íberos se remontan igualmente al siglo X a. C. En la ladera del Cerro de Santa Catalina se han encontrado vestigios de un poblado primitivo que se consolidó con la llegada de los romanos.
Jaén fue un enclave crucial en la vía que conectaba Cástulo con el Guadalquivir, siendo testigo de los conflictos entre cartagineses y romanos durante las Guerras Púnicas.
Sevilla: Un crisol de culturas desde el siglo VIII a.C.
Los asentamientos tartésicos en la posterior Híspalis (Sevilla) datan del siglo VIII a.C., como demuestran los restos arqueológicos. Híspalis alcanzaría su máximo esplendor en la Antigüedad con Julio César, en el siglo I a.C., aunque ya contaba con población desde siete siglos antes, sin olvidar el gran asentamiento calcolítico en Valencina de la Concepción.
Otras ciudades andaluzas con historia milenaria
Otras ciudades andaluzas también destacan por su antigüedad. En la costa de Almería, la antigua Abdera, hoy Adra, fue fundada por los fenicios en el siglo VIII a. C., al igual que Sexi, la actual Almuñécar, en la provincia de Granada.
En ese mismo período, la Malaka fenicia, posteriormente Malaca romana y hoy Málaga, se consolidó como un activo puerto pesquero y comercial.
El legado histórico de Andalucía se reafirma al comprobar que pocas ciudades fuera de ella comparten tal profundidad temporal. Coria, en Extremadura, data también del siglo VIII a. C.; Ibiza, fundada por los fenicios en el 654 a. C., es la más antigua del archipiélago balear; mientras que Salamanca se remonta al siglo IX a.
C., en plena Edad del Hierro.
En el entorno de Cádiz, Vejer de la Frontera conserva restos del siglo VII a. C. en su recinto amurallado. Porcuna, en Jaén, documenta presencia humana desde el III milenio a.
C., aunque su organización como ciudad-estado túrdula se dio entre los siglos VII y VI a. C. Granada, sucesora de asentamientos vinculados a Sexi, fue fundada en el siglo VI a. C.
Posteriormente, en época romana, otras urbes emblemáticas de la península, como Córdoba, Barcelona o Sevilla, consolidaron el mosaico urbano que caracteriza hoy a España.
Sin embargo, es en el sur, bajo el sol de Andalucía, donde la historia más antigua sigue presente entre piedras fenicias y torres barrocas.













