
Un viaje a Almansa: Descubre su impresionante castillo medieval y su rico patrimonio histórico
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Almansa, un municipio de la provincia de Albacete en Castilla-La Mancha, con más de 24.000 habitantes, destaca por su rica historia y su ubicación estratégica. Situada cerca de los límites con la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia, ha sido un punto de conexión clave entre la Meseta y el Mediterráneo, influyendo en su desarrollo urbano y la importancia de sus construcciones históricas.
El casco histórico de Almansa se despliega alrededor de espacios que narran siglos de ocupación y evolución social. El cerro del Águila, coronado por el imponente castillo, domina el paisaje, condicionando la estructura de calles y plazas. Esta adaptación de la ciudad a su entorno natural crea un entramado urbano donde cada edificio y plaza contribuyen a una narrativa histórica continua.
Además de su relevancia estratégica a lo largo de la historia peninsular, Almansa combina funciones culturales, administrativas y turísticas. La cercanía entre el castillo, iglesias, palacios y centros de interpretación histórica permite a los visitantes explorar la evolución del municipio desde la Edad Media hasta la actualidad. Esta integración de patrimonio y vida urbana consolida a Almansa como un ejemplo de cómo un núcleo histórico puede mantener su relevancia territorial y social a través de los siglos.
El Castillo de Almansa: Una fortaleza con historia
El Castillo de Almansa se alza sobre el cerro del Águila, una elevación rocosa que domina la llanura y las antiguas rutas entre Castilla y el Levante. Con dimensiones de aproximadamente 100 metros de longitud por 30 de anchura, la fortaleza se asienta sobre un peñasco que refuerza su carácter defensivo.
El acceso actual se realiza desde la plaza de Santa María a través de unas escalinatas construidas en 1947, que conectan el centro histórico con el recinto del castillo. Los restos más antiguos datan de una construcción islámica de finales del siglo XI o principios del XII, durante la época almohade, con muros construidos en tapial. Tras la incorporación del territorio al reino de Castilla, la fortificación fue transformada por manos cristianas.
En el siglo XIV, bajo el mandato del infante don Juan Manuel, se realizaron importantes obras sobre las estructuras existentes, permitiendo distinguir entre el tapial de tradición islámica y la mampostería cristiana. Durante el siglo XV, bajo el mandato del marqués de Villena, don Juan Pacheco, se llevaron a cabo nuevas reformas que influyeron en la configuración actual del castillo. El conjunto se organiza en tres recintos escalonados adaptados al terreno, con torres semicirculares y lienzos de muralla almenados. El recinto inferior contaba con dos accesos principales: una puerta al sur para peatones y jinetes, y otra al norte para carros que accedían al patio de armas.
A principios del siglo XX, el deterioro del castillo llevó al ayuntamiento a considerar su demolición. Sin embargo, informes de la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando evitaron esta decisión. En febrero de 1921, fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. Posteriormente, se realizaron restauraciones entre 1959 y 1971, y una nueva intervención entre 2016 y 2019 permitió recuperar espacios interiores y habilitar un museo, consolidando su función cultural y turística.
Patrimonio histórico en el corazón urbano de Almansa
La plaza de Santa María concentra varios de los edificios históricos más importantes de Almansa. Aquí se encuentra la iglesia arciprestal de la Asunción, cuya construcción se extendió desde el siglo XVI hasta el XIX. El resultado es un templo que fusiona elementos de diferentes épocas artísticas, desde el gótico tardío hasta el neoclasicismo, pasando por el Renacimiento, el Barroco y el Rococó. Esta combinación de estilos, junto con la evolución histórica de la ciudad, llevó a su declaración como Monumento Histórico-Artístico el 13 de abril de 1983.
En la misma plaza se alza el palacio de los Condes de Cirat, también conocido como Casa Grande, cuya construcción se remonta a 1575, según una inscripción en su fachada. Se trata de un ejemplo de arquitectura civil del siglo XVI vinculada a la nobleza local. El inmueble fue declarado Bien de Interés Cultural el 2 de noviembre de 1990 y actualmente alberga dependencias municipales. Su proximidad a la iglesia y al acceso del castillo refuerza la concentración patrimonial de este punto del casco histórico.
La oferta cultural de Almansa se complementa con el Museo de la Batalla de Almansa, dedicado al enfrentamiento del 25 de abril de 1707 durante la Guerra de Sucesión. El museo presenta paneles explicativos, maquetas, uniformes y recursos audiovisuales que contextualizan el desarrollo de la batalla y sus consecuencias políticas en el siglo XVIII. El museo se ha concebido como un recurso didáctico para comprender el impacto de este evento en la configuración territorial posterior.
Otros enclaves importantes incluyen la ermita de San Blas, que forma parte del patrimonio religioso local. Las Fiestas Mayores, celebradas del 30 de abril al 6 de mayo y declaradas de Interés Turístico Nacional, son uno de los acontecimientos más destacados del año, combinando actos religiosos, actividades culturales y recreaciones históricas.












